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  • Editorial Semana

A 44 años de la hazaña de Eduardito


Eduardo Figueroa celebra con el receptor Thurman Munson luego de ganar su juego 20.

Por Jorge L. Pérez/JPG Media Group


Cuando se habla de hazañas de Grandes Ligas, peloteros de Puerto Rico y 30 de septiembre, la ecuación siempre tiene el mismo resultado: Roberto Clemente.


Año tras año, al llegar a esa fecha, los medios noticiosos, especialmente en Puerto Rico, se encargan de recordarle a todo el mundo que ese fue el día, en 1972, en que Clemente le atizó un doble a Jon Matlack en el Shea Stadium para conseguir el histórico hit 3,000 de su carrera, y el último en temporada regular.


Pero sucede que en esa misma fecha, pero seis años más tarde, otro puertorriqueño consiguió algo que tampoco ha sido igualado hasta ahora: hace 44 años, en 1978, lanzando para los Yankees de Nueva York, Eduardo Figueroa consiguió su vigésima victoria de la temporada en la penúltima fecha de la temporada regular, un sábado, al tirar el juego completo en una blanqueada de 7-0 contra los Indios de Cleveland en el Yankee Stadium.


Con el triunfo, en el partido transmitido a toda la nación en el Juego de la Semana de la cadena NBC, Figueroa no tan solo se convirtió en el primer lanzador puertorriqueño en obtener 20 victorias, culminando una temporada en la que tuvo marca de 20-9 y 2.99 de efectividad en 253, sino que evitó la eliminación de los Yankees.


“Ese era un juego que había que ganar”, dijo Eduardo recientemente. “Nos hubiésemos eliminado si perdíamos”.


Así, al contrario del hit 3,000 de Clemente, conectado cuando ya los Piratas de Pittsburgh tenían asegurado su pase a la serie de campeonato de la Liga Nacional, la victoria 20 de Eduardo fue doblemente significativa.


“Aquí no lo recuerdan mucho por coincidir con la fecha del 3,000 de Clemente, pero en Estados Unidos, especialmente en Nueva York, la recuerdan mucho los periódicos para esta época del año”, dijo Figueroa, quien tuvo marca de 7-0 en septiembre de ese año.


En el último día de esa temporada, los Yankees y Medias Rojas quedaron empatados en el primer lugar de la División Este cuando Nueva York perdió con Cleveland y Boston le ganó a Toronto, y al día siguiente, el lunes 2 de octubre, Nueva York le ganó 6-4 a Boston en el Fenway Park para conquistar el banderín de la División Este en ruta hacia el campeonato de la Serie Mundial.


Ese fue el partido en el cual Bucky Dent disparó su legendario cuadrangular de tres carreras en la séptima entrada para darle la ventaja definitiva a los neoyorquinos.


Eduardo, de hecho, fue a la Serie Mundial con los Yankees en tres años seguidos -1976, 1977 y 1978-, y, en esos tres años, fue el lanzador más ganador de los Mulos, en un ‘staff’ que también incluía a Catfish Hunter y Ron Guidry: su marca fue de 19-10 con 3.02 de efectividad en 1976 y de 16-11 con 3.57 en 1977.


En efecto, Figueroa parecía encaminado a registrar los mejores años de su carrera, pero una lesión sufrida en 1979 impidió que fuera así.


“En un juego en Boston, en un día lluvioso con el terreno mojado, yo resbalé en la lomita y me golpeé el codo con la rodilla”, recordó.


“Seguí así y tiré seis entradas, pero después no pude más”.


A la postre tuvo que ser operado y terminó ese año con 4-6 y 4.13 de efectividad en 104.2 entradas.


Luego siguió lanzando, pero nunca más llegó a las 100 entradas: fue canjeado a Texas a mediados de la temporada de 1980 y a Oakland en 1981.


“Ese invierno volví al béisbol invernal con Santurce y tiré bien, con un récord de 5-2”, agregó. “Para 1982, Milwaukee me hizo una oferta, y era muy buena: un salario garantizado de $300,000, que iba a ganar incluso aunque no hiciera el equipo”.


“Pero ya entonces yo estaba comenzando mi negocio y preferí quedarme en Puerto Rico”.


Ese negocio era el restaurante Lupi’s, de Isla Verde, el cual vendió recientemente después de tenerlo por 30 años.


Así, se retiró a los 32 años de edad, con un récord de 80-67 y 3.51 de efectividad.


Hoy en día, Figueroa, nacido en Ciales, se dedica a jugar golf -deporte en el que ha sobresalido grandemente- y, aunque ha ido a juegos en Grandes Ligas, “prefiero verlos por televisión ahora”.


Pero sigue recordando sus grandes temporadas con los Criollos de Caguas en los años setenta.


“Tuve dos temporadas en las que gané 10 juegos”, recordó. “Esas temporadas con Caguas fueron las que me ayudaron a establecerme luego en Grandes Ligas”.


“Y me mantengo en contacto con algunos jugadores, al menos por Facebook: Jerry Morales, Santos Alomar, Guillermito Montañez…”, agregó.


“Fíjate, sería bueno que en algún momento los Criollos unan a toda esa gente para un juego en el Solá Morales”.

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