¡A la escuela!


Por: Myrna L. Carrión Parrilla


En estos días un movimiento especial en el ambiente hemos sentido.


Entrar a farmacias, tiendas con artículos escolares y relacionados a la vida escolar y escuchar conversaciones relacionadas al bulto de preferencia, los zapatos, mascarillas, lápices y libretas, entre otros, es parte de lo que se vive en ellas. Padres con sus hijos escogiendo todo aquello que necesitan para el regreso presencial a la escuela, dan un giro de positivismo y entusiasmo, al ambiente social de nuestros pueblos y ciudades.


Niños y adolescentes llenos de emoción porque regresan a compartir con sus compañeros. Regresan a una escuela distinta a la que estaban acostumbrados, pues guías, normas y protocolos y exigencias nuevas, deben de cumplirse. Pero lo más importante, regresan al salón de clases, pueden vivir y experimentar el valor de la socialización, la convivencia e interacción maestro- estudiante.


Las agencias relacionadas a la salud, en el mundo entero, han establecido medidas particulares para la dinámica en las escuelas, por lo que si tenemos que ir a nuestros trabajos, a los supermercados, farmacias, centros comerciales y otros, ¿por qué no ir a la escuela?. Los adultos debemos ir ganando confianza en los procesos y transmitir a nuestros niños y jóvenes seguridad y confianza, por supuesto, orientándolos y guiándolos a seguir las medidas, no metiéndoles miedo


El miedo es una estrategia que a la larga nos da en la cara, pues con él, solo lograremos formar hombres y mujeres débiles y sin el carácter necesario para enfrentar la vida que algún día como adultos tendrán que asumir.


Un gran debate relacionado a la vacuna algunos han establecido. Lamentablemente, muchos de los que la han rechazado, han fallecido. En un momento histórico tan importantes debemos de orientarnos y confiar en la ciencia y en aquellos que de esto saben. Nuestros niños y jóvenes deben ser vacunados, los adultos aún más, pues sólo así de forma más segura, iremos a la escuela.


Comenzar la escuela y que inicien los avisos de lluvias y tormentas, es lo mismo. Así que como país tropical que somos, no debe ser un caos cada vez que esto se avise, debemos estar preparados.


Después de ti no hay nada, dice la canción y en Puerto Rico debemos decir que, como María no ha habido nada, así que esa gran lección, debe estar aprendida y en este país mantenernos preparados tan pronto inicia la temporada de huracanes, debe ser la norma.


¡A la escuela debe ser el llamado en todos los hogares! Una lección aprendida de esta pandemia es, que por más medios y tecnología, nada como el maestro. Podemos ser ingenieros, abogados, técnicos y especialistas en muchas cosas, ¿pero maestros? Sólo aquellos que su vocación los inspira.


“Cual bandada de palomas

que regresan al vergel,

ya volvemos a la escuela

anhelantes del saber”...


(Fragmento del poema de Virgilio Dávila)