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A retomar el pensamiento hostosiano (Conclusión)




Por: Juan Ilich Hernández


Como bien se ha visto, el pensamiento filosófico de Eugenio María de Hostos resulta ser uno de avanzada, no solo para su momento histórico- cultural, sino también actual. Esto se debe a que Hostos encontró la forma de integrar ideas, tanto filosóficas como educativas modernas con el fin de conducir los meritorios cambios transformadores que requieren las sociedades latinoamericanas en general, pero sobre todo, caribeñas. Nos dice Hostos, que han sido los factores del colonialismo, religiosidad europea y moralidad burguesa los grandes obstáculos del atraso espiritual, científico e incluso libertario de Latinoamérica.


El pensamiento hostosiano está totalmente cimentado en una filosofía práctica de vida la cual hace del derecho y el deber un arma política capaz de transformar un pensamiento en una acción o viceversa. De ahí surge su grandeza humanista y sociológica de cómo podría diseñarse una justa y a su vez democrática sociedad, ya que la máxima universal de todos según Hostos es lograr encaminar el principio o ley de sociabilidad. La mejor manera de cómo se ejecutaría es precisamente armonizando la conciencia moral con la razón, la sensibilidad, la voluntad y el mismo cuerpo bajo el desarrollo de una ética del deber.


Si seguimos esta línea de pensamiento, exploramos que Hostos intenta innovar una teoría- práctica como el filósofo argentino Juan Bautista Alberdi en el campo del pensamiento filosófico latinoamericano la cual descansa en las necesidades y exigencias del momento. A partir de señalamiento va forjándose toda una nueva arma y a su vez herramienta política auxiliar capaz de emancipar al colonizado/a. Es decir, que, por medio del ejercicio filosófico/educativo se podría trabajar con los problemas que aquejan e interesan a la humanidad.


Queda claro, que el pensamiento hostosiano lleva en sus raíces teórico- prácticas una sólida visión sobre cómo aplicar las leyes sociales. Tanto es así, que este logró integrar una íntima relación entre derechos y deberes para permitir que la razón científica generada conduzca a la transformación social e individual. Lo particular de estos planteamientos, es que, para la concepción estética de Hostos, todas las artes racionales son también artes sociales ya que en consecuencia son artes morales provenientes de la misma experiencia sobre el ser humano. (Méndez, 1983).


Cabe mencionar, que, aunque Hostos no haya podido incursionar e incluso cuestionar mucho más ampliamente su enfoque apreciativo hacia lo que concierne al arte justamente como lo hizo en el campo sociohistórico, fue debido a los múltiples vaivenes que confrontó con el entorno político- norteamericano. Tales vicisitudes nunca fueron vistas como impedimentos para que su liderazgo como miembro fundador de la Liga de Patriotas en los Estados Unidos, lucha política por la liberación de Puerto Rico, desarrollo de trabajo intelectual, diseño del primer texto científico de sociología en el 1904 llamado “El tratado de sociología” de la cultura Hispanoamericana, entre otros fines que ayudaran a confratenizar al Caribe (S.Giner, 1964).


Por tal razón, es que Hostos utiliza los métodos científicos para describir y explorar la realidad objetiva de nuestras sociedades latinoamericanas. Es en ese sentido, que la razón científica desde su lente analítico nos permite conocer la realidad social con miras a emancipar la mente, cuerpo y espíritu humano.


Así que, si hilamos fino cada uno de los principios teórico- prácticos que el pensamiento hostosiano busca impulsar sobre cada contexto social, hallamos que Hostos fue muy atinado cuando expuso “Estamos para ser hombres propios, dueños de nosotros mismos y no hombres prestados, hombres útiles en todas las actividades de nuestro ser y no hombres pendientes”.

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