A veces, los medicamentos y el hígado no se llevan


Por: Editorial Semana, Inc.


“Cualquier medicamento puede ocasionar problemas hepáticos peligrosos, pero afortunadamente este tipo de problemas rara vez ocurre”, señala el Dr. John R. Senior, examinador médico gastrointestinal y especialista en hepatología (el estudio del hígado) de la FDA. “Es difícil predecir cómo afectarán los medicamentos el hígado porque la manera en que cada paciente responde a un medicamento determinado es diferente. Nuestro objetivo es prevenir la toxicidad en los fármacos”.


El Dr. Senior explica que no hay una manera fácil de identificar a las personas que podrían ser vulnerables. “La relación entre los medicamentos y la enfermedad no es tan sencilla”, señala. “Identificar los medicamentos que pueden ocasionar daños hepáticos sólo resuelve la mitad del problema. La otra mitad son los medicamentos que parecen ser seguros en los estudios preclínicos, pero que pueden seguir siendo perjudiciales para algunos pacientes”.


Algunos medicamentos sólo son tóxicos para el hígado cuando se consumen en exceso. Un ejemplo es el acetaminofén.


“El acetaminofén, cuando se usa siguiendo las instrucciones de la etiqueta, es generalmente considerado seguro. Pero las sobredosis de acetaminofén son la causa más común de daño hepático relacionado con los medicamentos, ya sea que ocurran por accidente o de otro modo”, explica el Dr. Mark Avigan, M.D., examinador médico de la FDA con conocimientos de gastroenterología y hepatología. “Con las sobredosis de acetaminofén, algunas personas tienen una reacción más grave que otras”.


El acetaminofén es un ingrediente activo de cientos de medicamentos de venta con y sin receta médica que por lo general se emplean para tratar la fiebre y el dolor musculoesquelético, las alergias, la tos, los resfriados, la gripe e incluso el insomnio. Las sobredosis que acarrean daños hepáticos graves son consecuencia de consumidores que, sin querer, tomaron medicamentos de venta con o sin receta que contienen acetaminofén.


Las sobredosis involuntarias con medicamentos de prescripción médica que contienen acetaminofén y algún narcótico han sido las responsables de una proporción importante de todos los casos de insuficiencia hepática relacionados con el acetaminofén en los Estados Unidos, algunos de los cuales han resultado en trasplantes de hígado o la muerte.


La FDA ha tomado medidas para mantener a los consumidores a salvo. A comienzos de 2014, la FDA pidió abandonar más de 120 usos de los productos farmacológicos combinados de venta con receta médica que contengan más de 325 mg de acetaminofén por unidad de dosificación. La FDA tiene entendido que, como resultado, todos los fabricantes han descontinuado la comercialización de productos farmacológicos combinados de venta con receta que contienen más de 325 mg de acetaminofén.


Algunos antibióticos y medicamentos antiinflamatorios no esteroideos también se han vinculado con daños hepáticos.


La hepatitis, una inflamación del hígado, puede tener varias causas posibles. Los medicamentos pueden inducir una forma de hepatitis que se asemeja mucho a la de corte viral (una inflamación del hígado causada por infecciones víricas).


¿Cómo puede usted reconocer los indicios de los problemas hepáticos?


El Dr. Avigan apunta que podría sentirse cansado y sin apetito. En los casos más extremos, los ojos y la piel se tornan amarillentos (ictericia), y se siente mucha comezón en la piel. “Se siente comezón en la piel porque el hígado no está filtrando las toxinas del cuerpo como es debido”, aclara.


Cuando presentan estos síntomas, los pacientes que están tomando un medicamento que no habían usado antes deben procurar atención médica inmediata y dejar de tomar el medicamento si se identifica como la causa, advierte el Dr. Avigan.