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Abelardo Díaz Alfaro y la realidad cotidiana


Por: Juan David Hernández León, PhD c.


Tradicionalmente en los libros de historia de la literatura, señalan que el natalicio del insigne escritor cagüeño, Abelardo Díaz Alfaro fue en el 1919. Libros como Historia de la Literatura Puertorriqueña, de Josefina Rivera de Álvarez, quien era una autoridad, así lo afirman.


Hace cuatro años los compañeros del Archivo Histórico de Caguas se dieron a la tarea de investigar y encontraron que el Certificado de Nacimiento del hijo de Campo Alegre, de doña Asunción Alfaro y don Abelardo Díaz Morales señala que nació un 24 de julio en el 1916. Es por esto que durante el año 2016 celebramos el centenario del natalicio del hombre de la pluma fina y costumbrista. El documento está guardado en el Archivo Histórico Municipal de Caguas.


Debemos señalar que Abelardo no es solamente un buen escritor costumbrista. Con su pluma retrata la realidad cotidiana de un pueblo que estaba dejando las costumbres amarradas a unas condiciones socioeconómicas a unas que se imponían de forma absurda. La sutil ironía de su análisis de la realidad, es expuesta de forma magistral en sus escritos, jamaqueando la conciencia de muchos y aplaudido por todos. ¿Quién no se ha identificado con El Josco? ¿Quién no ha interpretado las metáforas presentadas en los cuentos de Terrazo, su primer libro?


En su magistral obra, Terrazo, presenta una ilustración del puertorriqueño de mediados del siglo XX filtradas por la genialidad del autor. Refleja las preocupaciones de Abelardo sobre la situación económica y social de nuestros jíbaros. Critica la sustitución de lo nacional por lo norteamericano. También presenta la realidad del pequeño cosechero de tabaco frente a las grandes compañías absentistas. La compra y desplazamiento del hacendado boricua por parte de las grandes corporaciones norteamericanas.


La fina exposición de los relatos obliga al lector ir más allá de los que escuetamente presenta de primera instancia. Sus escritos no se pueden concretar solamente a una sola lectura, hay que ubicarlos en tiempo y espacio. En su magistral obra, Terrazo presenta una ilustración del puertorriqueño de mediados del siglo XX filtradas por la genialidad del autor. Refleja sus preocupaciones de Abelardo sobre la situación económica y social de nuestros jíbaros. Critica la sustitución de lo nacional por lo norteamericano. También presenta la realidad del pequeño cosechero de tabaco frente a las grandes compañías absentistas. La compra y desplazamiento del hacendado boricua por parte de las grandes corporaciones norteamericanas.


Debo mencionar que Abelardo Díaz Alfaro se sentía orgulloso de ser Caguas y mucho más de ser de Savarona y Campo Alegre, porque “era una combinación de ciudad y campo”. Caguas siempre ha tenido unas características muy particulares en donde se reúnen los elementos de ciudad y de pueblo pequeño, por eso es que siempre hemos sostenido que “Caguas es harina de otro costal”. Esto lo recogió nuestro Abelardo de forma magistral y lo expuso en el recorrido de su obra. No nos cabe la menor duda que estamos con el representante de la conducta de nuestro hombre común.

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