Acabemos con este indigno status de posesión y colonia


Por: Jennifer González Colón


Algunos políticos de izquierda se indignan oportunamente y piden reacciones ante alegados comentarios en relación a Puerto Rico. Utilizan esto para provocar controversias y así buscan llamar la atención ante la falta de temas u obras que presentar.


Les recuerdo que mientras la Constitución federal se refiera a los territorios como posesiones de los Estados Unidos de América, el término aplica a catalogar posesiones como propiedad.

Algunos que empujan mantenernos en este indigno estatus de posesión y colonia pretenden perpetuar este estatus de discriminación. Por eso cada vez es más relevante resolver nuestro futuro político de manera final y permanente con la estadidad.


Mientras sigamos siendo una colonia el futuro de Puerto Rico no está en nuestras manos. Aquellos que dicen que hoy tenemos una relación bilateral o especial con los Estados Unidos, les digo que los tiempos han cambiado y tenemos que garantizar la unión permanente.


La mentira del Estado Libre Asociado (ELA) ha sido desenmascarada una y otra vez por presidentes de ambos partidos nacionales, así como por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos en múltiples decisiones en los pasados años, y en el Congreso.


En noviembre está en juego nuestra relación permanente con los Estados Unidos. Aquellos que quieren el No, buscan que a Puerto Rico lo vendan. El Sí, garantiza la única unión permanente.


Puertorriqueño, no pongas en juego el futuro de la isla con los que buscan la soberanía de la separación. ¿Qué más muestras quieren?


Que los Estados Unidos pueda deshacer su relación con Puerto Rico, es una realidad jurídica y por eso es que el resolver el asunto del estatus es tan urgente para todos los puertorriqueños que vivimos en nuestra Isla.


Por eso es necesario expresarse contundentemente en el plebiscito del 3 de noviembre a favor de la estadidad.


Nuestro pueblo jamás permitiría ser vendido, nos uniríamos de frente a defender lo nuestro, pero igual de indignante es que puertorriqueños sigan defendiendo la colonia y la separación.