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  • Editorial Semana

Acción del pueblo: antídotocontra inacción y corrupción


Por: Jesús Santa Rodríguez


Menos parques. Menos escuelas. Menos playas. Menos espacios para la educación y el esparcimiento. Menos seguridad en las calles y en los hogares. Ese es el legado que nos dejarán las administraciones pasada y presente, con el cierre indiscriminado de escuelas -algunas de ellas cedidas a amigos influyentes-, la privatización y hasta la venta de nuestros parques, espacios públicos y corporaciones gubernamentales a intereses privados cercanos a las esferas del poder


Recientemente, varias comunidades de Santurce y El Condado se volvieron a apoderar de un parque público que había sido vendido ilegalmente por el Gobierno a una corporación privada, cuyo arquitecto mantiene vínculos con el gobernador Pedro Pierluisi. El propósito de esta venta era desarrollar un edificio de viviendas de lujo. El costo de este predio, cuyo valor en el mercado debe rondar el millón de dólares, fue vendido a precio de remate: solo $145,000. Ante los serios cuestionamientos sobre la legitimidad de la transacción, la comunidad recurrió al Tribunal, pues se sabía que el Gobierno no poseía titularidad sobre este parque, por lo que la venta se presumía ilegal. El mismo Municipio de San Juan acudió al Tribunal en un caso de reivindicación, presentando evidencia documental que apunta a que el lote era propiedad de la municipalidad capitalina. A pocos días de conocerse este hecho públicamente, la gente se encargó de derribar las verjas que habían colocado ilegítimamente los compradores, retomando el espacio que siempre le perteneció al pueblo.


Asimismo, en días pasados se filtró un rumor de que el parque Luis Muñoz Rivera estaba en proceso de venta. Esta joya asentada a la entrada de la isleta del Viejo San Juan ha sido un lugar de esparcimiento que, por décadas, ha recibido a personas de todas las edades. Hoy, el parque está abandonado, con estructuras que representan un riesgo a la seguridad y vida de sus visitantes por falta del mantenimiento adecuado que el Gobierno le ha negado durante años. A pesar de su deterioro, en el parque Muñoz Rivera se llevan a cabo, contra viento y marea, clases de arte y se reúnen grupos para hacer ejercicios, compartir y jugar.


Ante la dejadez y hasta la ausencia de los organismos públicos para proteger nuestros recursos, ha tocado al pueblo enfrentar el atentado de algunos intereses privados para apropiarse de bienes de dominio público, como playas, estuarios y zonas protegidas, para lucrarse, en perjuicio del País


Pero, con cada movimiento del pueblo dirigido a recuperar sus espacios, bienes y recursos públicos, se le cierra el cerco a los “mercaderes del templo”, cuyo único propósito es aprovecharse de lo que no les pertenece, solo para lucrarse y acumular riquezas mal habidas. Ningún paso es pequeño para defender el Puerto Rico que es de todos, y ningún acto de retribución de nuestros tesoros públicos y de nuestro patrimonio es insignificante. Adelante con la agenda.

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