• Editorial Semana

Alexandra Lúgaro y su “mogolla política”


Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


“Los que comienzan resbalando no se detienen hasta que se escocotan” (Pedro Albizu Campos)


Francamente, yo no esperaba menos. Desde su incursión al ruedo político en el 2016, nunca confié ni reconocí la credibilidad y autenticidad del supuesto vínculo independentista de la Lic. Alexandra Lúgaro. Siempre pensé, y creo que el tiempo me ha dado la razón, que se trataba de otra mogolla electoral similar a la que había postulado Rogelio Figueroa en cuatrienios anteriores. A nuestro juicio, su único objetivo político era diezmar el Independentismo electoral, administrar el presupuesto y repartir los fondos federales entre los privilegiados del bipartidismo colonial.


Realmente, nunca la Lic. Lúgaro ni su criatura “Victoria Ciudadana” dieron señales de reconocer la importancia de la descolonización e independencia como la raíz de todos los problemas existenciales que arrastra nuestro atribulado país. Para ella, un lavado de cara y un cambio de vestidura del régimen colonial era más que suficiente para ostentar el poder político con los electores disgustados y avergonzados del bipartidismo colonial. Ni ella ni sus seguidores tomaron en cuenta que la dependencia perniciosa de fondos federales ha aumentado las lealtades de los puertorriqueños hacia el colonialismo al tiempo que ha fortalecido el control imperial sobre la voluntad de los puertorriqueños.


La Lic. Lúgaro incursionó al ruedo político influenciada por la opulencia del neoliberalismo acaparador utilizando para ello las lucrativas propuestas federales para privatizar los procesos de enseñanza-aprendizaje. Se asegura que las propuestas le produjeron jugosas sumas de riqueza a su núcleo familiar. Sencillamente, la Lic. Lúgaro y su colectividad pretendieron llegar al poder político mediante la seducción del electorado joven y los detractores del Partido Independentista Puertorriqueño no para descolonizar al país sino para perpetuar el colonialismo a cambio de una supuesta sana administración pública. Es decir, utilizó como anzuelo político el “adecentamiento gubernamental” para transferir a su favor las huestes del bipartidismo colonial.


Adecentar el gobierno es la meta de todo buen puertorriqueño. Pero esa transformación debe darse desde la total y absoluta independencia política, no desde las garras del colonialismo y la dependencia económica. Nuestro pueblo requiere plenos poderes políticos para impulsar su propio desarrollo humano y económico en paz y armonía con los países libres y soberanos de nuestro hemisferio. Ya lo dijo Simón Bolívar: “América Latina no será totalmente libre y soberana hasta que Puerto Rico logre su propia emancipación”.


Que entienda la Lic. Lúgaro que el colonialismo no tan solo ha sido declarado “crimen contra la humanidad”, sino que representa una vergonzosa violación de los derechos humanos. Ningún pueblo merece un mal gobierno como tampoco merece vivir subyugado por los grandes intereses del capitalismo imperial. Sencillamente, el colonialismo es una aberración antehistórica, ilegal, inmoral y criminal diseñado para la explotación del “hombre por el hombre mismo”. El colonialismo devora el alma y espíritu de los pueblos y como tal, tiene que ser erradicado de la faz de la tierra a la brevedad posible.