• Editorial Semana

Amores de película en la Gautier –Años 40


Por: Dr. Francisco Rivera Lizardi

riveralizardi@yahoo.com


El grupo de jóvenes que cantaban tangos en la Superior Gautier Benítez– Amores de Estudiante, flores de un día son... Si soy así que voy a hacer_ ¡Pa’ mi la vida tiene formas de mujer!... Mano a mano hemos quedado: Los favores recibido creo habértelos pagado y si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado en la cuenta del otario que tenés se la cargás… Hoy hablaremos sobre el grupo que cantaba los famosos boleros de la Orquesta de Rafael Muñoz. Cantado por Víctor Luis Miranda y su tenue voz es todavía muy recordado OLVÍDAME: Olvídame, yo bien sé que no puedes, no puedes quererme, olvídame. No le digas a nadie que tú me quisiste y te adoré. Prométeme que aunque vivas muy lejos, siquiera mis besos recordarás. Que yo viviré pensando en tus besos y esos ojos que jamás besaré…


Luego vino el jovencito cagüeño de toda la vida, José Luis Moneró. Con su voz muy particular. A los 40 años y al solicitar Moneró su certificado de nacimiento, quedó asombrado: ¡Había nacido en Juncos! Vivo ejemplo del antiguo dicho español: No se es de donde uno nace. Se es de donde uno pace (se cría). De sus numerosos boleros, muchos todavía viven en el recuerdo. ENOJO: No comprendo vida mía porque estás indiferente. Y a cambio de mi cariño me pagas con tu desdén. Si es amarte mi delirio y mi vida es tu querer: Yo no puedo resistir la crueldad de tu rigor dime porque eres así. Llevas dentro del alma un mundo de ternura que por trivial enojo ocultás para mí. Pero tengo esperanzas y es toda mi locura, quererte y que me quieras, mujer, con loco frenesí.


\Al paso de los años lo sustituyó el joven Vitín Garay. Causó una sensación en la Gautier con su melodiosa voz. En la Gautier todos querían cantar como Víctor Garay, todos querían ser Vitín Garay. Tito González Garay, Manuel Díaz Garay y Emilio Rodríguez Garay (nombres alterados) y hasta Paquito Rivera Garay (yo era voz de tenor en el coro dirigido por la profesora Margarita Collazo) cantaba a lo Garay los boleros ESPERANZA y NO ME MIRES ASÍ: Con la ilusión de nuevo amor. Con el consuelo que algún día me has de amar, lentos los años han pasado ya. Más tú persistes en dudar de mí, de la esperanza que puse en tu amor… En mi corazón vive la esperanza que me dio: paciencia para soportar su ingratitud./ No me mires así mujer, sé que sabes mentir. Son tus ojos testigos de mi adoración. Yo me miro en tus pupilas cual mendigo suplicante de un amor que es un imposible. No me mires más así…


\De pronto llegan las películas de Jorge Negrete. Todo un éxito en Caguas. Abuelitas, viejitos, mujeres de toda edad, adolescentes –él y ella– se aglomeran desde una hora antes frente a las puertas de el Teatro Alcázar para lograr la entrada y un buen asiento. Surge un dicho que aún perdura: Ante un muchacho bien parecido o por el contrario, al que mete la pata en alguna situación y se queda tan campechano, se exclamaba: ¡Qué macho! Si cantara… Insinuándose que era digno de filmar películas de rancheros mexicanos para que cantara de principio a fin.


Nota final: ¿Cómo anima o estimula el argentino a su amigo para que enamore a la piba? : ¡Pucha, ché! ¿Y el mexicano a su cuate para que busque y ame a la chava que le gusta?: ¡Ándale, manito!


El boricua le dice al amigo para que se decida a tirarle el gancho a la muchachita: ¡Vamos p’encima, mi pana!