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  • Editorial Semana

Ana Belén Montes: la historia la exoneró


Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


“El poder quiere un mundo de gente dócil y mediocre; el poder detesta a los rebeldes y a los genios, pero mucho más detesta a los genios rebeldes” (Ernesto “Che” Guevara)


Tras 20 años de encarcelamiento, la historia demostró que pudieron encarcelar su cuerpo, pero no sus principios ni su consciencia. Hace apenas dos semanas (6 de enero del 2023) las autoridades represivas de sistema carcelario de EEUU liberaron a la confinada política puertorriqueña, Ana Belén Montes, sentenciada a 25 años de prisión por supuestamente haber traicionado los intereses geopolíticos y hegemónicos de la inteligencia estadounidense durante el periodo de 1985 al 1998. Como se sabe, Ana Belén fue parte de la Agencia de Inteligencia Militar y, tras ser asignada a tareas de espionaje en Centro América y Cuba, asumió posturas a favor de los once millones de cubanos que residen en la mayor de las Antillas. Nacida en Alemania, educada en Estados Unidos y posteriormente reclutada como analista de inteligencia militar, fue asignada para espiar las estrategias militares de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, pero principalmente a los hermanos cubanos, catalogados entonces como la mayor amenaza para la seguridad de Estados Unidos.


Pero nada más lejos de la verdad. Ana Belén Montes, heredera de una indiscutible herencia boricua, caribeña y antillana, no pudo menos que solidarizarse, no con el gobierno cubano, sino con los once millones de habitantes merecedores del más digno respeto y dignidad según la Declaración Universal de los derechos humanos de 1948. Ana Belén, respondiendo a su propia consciencia y a sus principios humanos, espió a los cubanos no para traicionar los intereses económicos, geopolíticos y hegemónicos de EEUU, sino para proteger al pueblo cubano de holocaustos en y fuera de su territorio. De ese modo, Ana Belén acusó a EEUU de haber hecho gala de soberbia, intolerancia y desprecio al pueblo cubano por más de cinco décadas. Más aún, Ana Belén sostuvo que el gobierno de Estados Unidos nunca ha respetado el derecho de Cuba a definir su propio destino y sus propios ideales de igualdad y justicia como tampoco su derecho a establecer el tipo de gobierno y de arreglo social que ellos entiendan necesario.


En su mensaje final ante el juez que la sentenció a 25 años de cárcel, Ana Belén manifestó que “sus acciones no respondieron al interés económico y mucho menos a supuestos salarios del gobierno cubano, sino que fue motivada por cuestiones de consciencia y solidaridad humanitaria. Posteriormente, Ana Belén concluyó que “Cuba no representa amenaza alguna para la seguridad de Estados Unidos y como tal, su mayor deseo es que ambos países desarrollen una relación bilateral bajo un espíritu de armonía, tolerancia, respeto y entendimiento mutuo”.


Y la historia le ha dado la razón cuando el entonces presidente, Barak Obama, visitó a Cuba en marzo del 2016 para el abrazo diplomático entre ambos países. Sin embargo, Donald Trump y la recalcitrante ultraderecha prefirieron abrazarse a la paranoia de la Guerra Fría.

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