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  • Foto del escritorEditorial Semana

Angustia o ansiedad social contemporánea




Por: Juan Illich Hernández


(Conclusión)


En esta última parte incursionaré acerca de algunos detractores y prácticas cotidianas que bien ha ido incorporando la cultura puertorriqueña para impulsar toda una nueva filosofía de vida del don o intercambio entre los seres humanos versus objetos de deseo. Dentro de este marco de referencia es que hoy nos gobierna el mundo de las cosas por encima de la acción- reflexión social humana.


De antemano, resulta preciso definir qué es la teoría del don o el regalo. Esta teoría y a su vez práctica proviene de las primerizas civilizaciones arcaicas. El artífice de dicho concepto es el antropólogo Marcel Maus (1925) el cual se encargó de analizar visualmente cómo se efectúan los primeros pasos para el desarrollo sostenible de una sociedad a partir de lo que conocemos como el trueque. Mediante estos giros va haciéndose más sólida no solo la convivencia en X o Y lugar en particular, sino también su economía-política.


Evidentemente, con los grandes advenimientos tecnológicos, urbanos, futuristas y sobre todo económicos han fomentado un mejor sistema de intercambio sociocultural que ya el resultado que obtenía el trueque no se concibe o vislumbra de la misma forma. Quiérase decir, que la lógica económica, aunque descanse en el mismo intercambio o teoría del don requiere de una constante reinvención para pueda continuar subsistiendo con el ser humano. Al efectuarse tales cambios socioeconómicos de manera ultrarrápida y agresivamente a nivel físico, mental e incluso espirituales es que comienzan a cuajarse en los afectos las sensaciones de ansiedad-angustiosa.


Frente a este escenario que técnicamente aconteció con la misma evolución humana antropológicamente hablando, encontramos que, en tiempos de elecciones, recesión económica, alza criminal, etc. la receta necesaria para contrabalancear esa ansiedad-angustiosa es vía el goce. Es en ese sentido, que, al encontrarse los puertorriqueños en un estado de aplatanamiento y vacío, el goce hace que el placer vaya a un más allá. Esto hace impulsar al deseo a que se mantenga en una inagotable búsqueda de algo que le brinde una inmediata satisfacción. De este modo es que básicamente funcionan los medios comunicacionales, pero mucho más virulentos en tiempos decisivos como en estas subsiguientes elecciones 2024 ya que el plan 2030 cambiará por completo el diseño político/colonial no solo del país, sino del mundo.


Para que se vaya observando el perfecto anzuelo, se nos está diciendo que el déficit de la deuda puertorriqueña anda en una reducción mucho más airosa que la de hace unos dos a tres lustros atrás y lo mismo con el “desarrollo económico” el cual va en alza desde que aumentó el mínimo salarial. Sin embargo, en dónde podría apreciarse los presentes eventos si apenas el país ni puede sobrellevar su mala administración politiquera e incluso manejar con diligencia los desastres internos como LUMA.


Por tal motivo, es que surgen programas quirúrgicos como “La Casa de los Famosos” y personajes controversiales como “Maripily” para inyectar en las masas una especie de psicotrópico o estupefaciente que permita resignificar por completo cuál es nuestra verdadera ansiedad-angustiosa de hoy. Y esto es debido a que mientras más distraídos estemos, más poderoso se hace el control psicopolítico sobre nosotros. De ahí la grandeza de convertir las desilusiones en una posibilidad la cual muchos pseudo científicos sociales traducen como un efecto unificador nacional.


Queda en nosotros el nuevamente autoconcienciarnos y explorar otros medios suplementarios que ayuden a combatir contra el verdadero opio de los pueblos como nos señala Jacques Lacan (1974) que es el efecto pasajero, pero inmediato del goce periódicamente.

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