• Editorial Semana

Aniversario de los asesinatos en Maravilla


Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


Aunque no soy abogado y mucho meEste sábado, 25 de julio de 2020, se conmemora en el Cerro Maravilla (Cerro de los Mártires) el Cuadragésimo Segundo Aniversario del infame asesinato de los jóvenes independentistas, Carlos Soto Arriví y Arnaldo Darío Rosado. Como se recordará, ambos jóvenes fueron entrampados y emboscados por la Unidad de Inteligencia de la Policía de Puerto Rico el 25 de julio de 1978 mediante la infiltración del agente encubierto, Alejandro González Malavé, ajusticiado posteriormente en Bayamón bajo circunstancias misteriosas. El supuesto objetivo de los jóvenes era incendiar las torres de comunicación inducidos maliciosamente por González Malavé. Dicho agente encubierto había secuestrado al taxista ponceño, Julio Ortiz Molina, para que los condujera a las montañas donde los esperaba el “pelotón de fusilamiento” de la Inteligencia colonial comandada entonces por el Coronel, Ángel Pérez Casillas. A todo ello, el gobernador anexionista de entonces, Carlos Romero Barceló, conocía de antemano el tenebroso operativo policiaco declarándolos “héroes” al recibir la noticia en un acto político en Bayamón.


Conviene destacar que los dos jóvenes asesinados se dirigían ese día a la actividad anual del Partido Nacionalista Puertorriqueño en Guánica en repudio a la invasión de Puerto Rico en 1898. Sin embargo, el agente encubierto, consciente que la Unidad de Inteligencia los esperaba en el Cerro Maravilla, optó por secuestrar al taxista Ortiz Molina para llegar hasta el lugar de los hechos. Tras una primera ráfaga de disparos, los jóvenes, Soto Arriví y Arnaldo Darío, fueron sometidos a la obediencia mientras González Malavé se identificaba como agente encubierto para proteger su vida. Por su parte, el taxista Ortiz Molina fue agredido y sacado bruscamente de su vehículo mientras los dos jóvenes clamaban clemencia por el transportista al no tener nada que ver con el operativo. Sacado del área de los disparos, el taxista Ortiz Molina confesó, bajo juramento, haber escuchado una segunda ráfaga de disparos lo que comprueba que los jóvenes fueron vilmente fusilados a sangre fría para supuestamente escarmentar y amedrentar a la juventud independentista. La policía pretendió despachar el despreciable crimen con el argumento de defensa propia lo cual fue posteriormente catalogado como una burda mentira institucional.


Al cabo de varios años de rigurosa investigación quedó comprobado que la oficialidad gubernamental pretendió encubrir, trastocar y manipular la evidencia recopilada para salvar no solamente la imagen de la Policía, Justicia y el gobernador Romero Barceló sino también de las autoridades federales involucradas en el operativo. Como resultado de ello, diez agentes de la Unidad de Inteligencia, incluyendo al comandante Pérez Casillas, fueron declarados culpables y sentenciados a diversas condenas de cárcel. Por su parte, los abogados, Pedro Colton Fontán y Ángel Figueroa Vivas, Fiscal Especial General y Director del Negociado de Investigaciones Especiales respectivamente, fueron desaforados por negligencia temeraria, encubrimiento y manipulación de evidencia.


Debido al Coronavirus, se ofrecerá un acto de reflexión frente a las cruces mientras los demás actos serán virtuales.

Suscríbete a nuestro boletín

© Editorial Semana, Inc.

Calle Cristóbal Colón Esquina Ponce de León #21 Caguas, PR, 00725

icono.png