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  • Editorial Semana

Ansiedad y preocupación ante la posibilidad de un fracaso escolar


Por: Nellie Torres de Carella

Directora Instituto Fonemi de Puerto Rico


Durante el mes de julio e inicios de agosto el tema de toda reunión familiar es el mismo: las mochilas, los libros, uniformes, exámenes de la vista, vacunas y todo lo relacionado al regreso a la escuela. El clima es uno de anticipación, de positivismo, y de grandes expectativas. Sin embargo, para octubre la atmósfera que se sentirá en algunos hogares será una de ansiedad, de preocupación a la anticipación de un fracaso escolar por dificultades que comienzan a observarse en algunos niños. Muchas de estas pudieron haberse evitado con una identificación temprana de dificultades relacionadas al desarrollo del habla y lenguaje en los niños, como parte de un protocolo de evaluaciones que se realiza antes de un niño comenzar su vida escolar.


Estudios reportan que desarrollo del lenguaje está asociado al dominio de la destreza de lectura. Una de las áreas de lenguaje que debería evaluarse antes del inicio escolar es la del procesamiento auditivo. La misma está relacionada con la atención, memoria, discriminación, cierre y selectividad o figura-fondo auditivo, todas estas necesarias para un buen enfoque y concentración. Además, el procesamiento auditivo adecuado, también, ayuda a la compresión de instrucciones y del material enseñado en el salón de clases y es esencial para aprender a leer, al estar relacionado con destrezas de conciencia fonológica o el concepto auditivo de los sonidos del habla.


Otra área de lenguaje que debe evaluarse para identificar posibles problemas es la del desarrollo de vocabulario. Un vocabulario pobre afectará el nivel de comprensión tanto de lo que oye como de lo que lee, así como la ejecución en tareas en las cuales tenga que definir, categorizar, comparar y contrastar, establecer analogías, y con los sinónimos y antónimos.


El área de gramática es otro indicador de éxito o dificultades escolares. Si al hablar el niño tiene dificultad para usar las reglas de sintaxis (orden de las palabras en la oración) y morfología (conjugación de los diferentes elementos dentro de la oración), su escritura se verá afectada, así como la comprensión y el análisis del lenguaje.


El desarrollo de los sonidos del habla, o articulación, es otra área que debería evaluarse antes de comenzar la escuela. Para los seis años todos los sonidos del español deberían estar completamente desarrollados y el habla ser inteligible. Si aún persisten dificultades, el deletreo y el aprendizaje de la lectura y escritura podrían verse afectados, así como la autoestima, si es motivo de burlas de parte de sus otros compañeros.


La última área, pero no menos importante, es la pragmática o el lenguaje social. La capacidad de hacer el juicio social adecuado a su edad, de comprender y usar el lenguaje no verbal (“body language”), de hacer los comentarios apropiados, a la persona apropiada y en la situación apropiada es sumamente importante. La escuela no es sólo un lugar para aprender destrezas académicas, sino también el lugar en donde el niño pasará muchas horas estableciendo relaciones de las cuales derivará aspectos emocionales y personales que serán necesarios para toda la vida.


Es tan importante el desarrollo del habla y lenguaje y su vínculo con el éxito o el fracaso escolar, que aún no entendemos el por qué no es parte del protocolo de evaluaciones previas al inicio escolar. Muchas frustraciones de ambas partes, padres y maestros, se evitarían si se identifican la existencia o no de dificultades en estas áreas y se interviene terapéuticamente con las mismas a modo de prevención. No hacerlo dará pie a que el tiempo pase una factura y que el precio que se pague sea muy alto.


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