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  • Editorial Semana

Antagonismo histórico contra la educación pública


Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


“El poder quiere un mundo de gente dócil y mediocre; el poder detesta a los rebeldes y a los genios, pero mucho más detesta a los genios rebeldes”. (Ernesto ‘Che’ Guevara)


Irónicamente, el origen de la educación pública en Estados Unidos, promovida durante la década de 1840 por el visionario reformista estadounidense Horace Mann, tuvo sus propios detractores mayormente en el ala conservadora, fundamentalista y republicana del Siglo XIX. Estos sectores rechazaron la educación pública al percibirla no como un derecho, sino como un privilegio individual. Se argumentaba entonces que la educación pública resultaba muy onerosa para el tesoro público y como tal, le corresponde a los padres cumplir con tal responsabilidad mediante la educación privada.


Curiosamente, cualquier semejanza con la mentalidad retrógrada del conservadurismo puertorriqueño de nuestros tiempos es pura coincidencia. Y no lo digo yo, lo dicen los datos estadísticos recopilados en Puerto Rico en las pasadas décadas.


Conviene recordar que para la década de 1970 había en Puerto Rico alrededor de 1,600 escuelas activas, 43,000 docentes y poco más de 750,000 estudiantes matriculados en el Departamento de Educación. Actualmente, esas cifras son francamente alarmantes: (1) menos de 800 escuelas activas, (2) menos de 29,000 docentes y (3) menos de 280,000 estudiantes matriculados.


Pero el colapso se veía venir. A partir de entonces, el bipartidismo colonial se encargó de desprestigiar la imagen pública de nuestro sistema educativo mediante la designación de funcionarios ineptos, corruptos y mercenarios contribuyendo, a su vez, a lanzar burdas campañas mediáticas para socavar la imagen y credibilidad del nuestro sistema de educación pública. Recuérdese que dos secretarios de educación fueron vergonzosamente enviados a prisión por corruptos.


De modo que, el antagonismo, hostigamiento y las burdas campañas de desprestigio lanzadas contra la educación pública, contra el magisterio y contra el reclamo de derechos democráticos por virtud de los sindicatos magisteriales, han traído estos lodos. Recordemos, además, que el propio gobierno bipartidista se ha encargado de promover descaradamente el traslado estudiantil hacia el sistema privado mediante la otorgación de becas educativas en abierto desprecio a la escuela pública. No conforme con ello, la inacción, la incertidumbre y la politiquería partidista de ambos partidos coloniales ha servido de válvula de escape para la emigración masiva de miles de puertorriqueños hacia las principales ciudades de Estados Unidos.


Mientras tanto, la Universidad de Puerto Rico y sus once recintos han sido estrangulados ante el abusivo recorte de $500 millones de su presupuesto tradicional. Ello ha coincidido con la imposición de la inmoral, ilegitima y antidemocrática Junta de Control Fiscal que, como gobierno colonial impuesto desde Washington, pretende diezmar, desmoralizar y estrangular el presupuesto de la Universidad para pagar la deuda pública a los buitres de Wall Street. ¡Puede que tengan razón los que piensan que se trata de una burda estrategia de parte del neoliberalismo depredador al crear un caos institucional para justificar la privatización de la UPR!

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