• Editorial Semana

Antes y después deEl Grito de Lares


Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


“Lares significa el paso, óyeme el paso que damos a la arbolada/cuando aquella madrugada, ay madrugada rompimos el negro lazo/Lares también es zarpazo, oye zarpazo al invasor le clavaremos/cuando este pueblo le echemos, oye le echemos sangre de nuestra pasión/y grite el corazón, el corazón, patria o muerte, venceremos”

(Miguel ‘Guerionex’ Hidalgo)


A mi nieto Gael por su cumpleaños durante la efemérides del Grito de Lares.


Lejos de la creencia colonial de que El Grito de Lares fue un rotundo fracaso histórico, conviene destacar inequívocamente que a partir de entonces, 23 de septiembre de 1868, los puertorriqueños no solamente forjaron su propia identidad nacional, sino que fueron tratados con mayor deferencia, respeto y dignidad por las autoridades españolas. Recuérdese, en primer lugar, que los prisioneros políticos que sobrevivieron El Grito de Lares fueron liberados tras apenas cuatro meses de confinamiento con el objetivo de limar las asperezas y mejorar las relaciones con su colonia caribeña. Posteriormente, los españoles (1) reconocieron el derecho de los puertorriqueños a organizar sus propios partidos políticos, (2) eliminaron la antidemocrática y represiva libreta del jornalero, (3) se declaró la abolición de la esclavitud (1873) promulgada por Betances, (4) se crearon reformas económicas y comerciales y (5) se aprobó la Carta Autonómica (1897) mediante la cual España le concedía a Puerto Rico mayores derechos y libertades políticas.


Desde luego, cónsono con la mentalidad histórica de los imperios, España colonizó a Puerto Rico por cuatro siglos no para estimular el bienestar y el desarrollo humano de los puertorriqueños sino para mercantilizar y maximizar la explotación de los recursos naturales mediante la mano de obra barata de nuestros indígenas, esclavos y el campesinado nativo.


Inspirados por el ideario libertador de Ramón Emeterio Betances, el Grito de Lares surgió bajo una pertinaz lluvia alrededor de la media noche del 23 de septiembre de 1868 en repudio al régimen de tiranía económica y política impuesta arbitrariamente contra los comerciantes y agricultores puertorriqueños. Un ejército de alrededor de 600 patriotas puertorriqueños, entre ellos comerciantes, hacendados, agricultores, obreros, esclavos y varios extranjeros solidarios con la independencia del país, tomaron control del Municipio de Lares como punta de lanza para la emancipación y libertad de Puerto Rico. Luego de arrestar al alcalde y a varios de sus ayudantes municipales, celebraron una misa oficializada por el sacerdote católico durante la cual desplegaron la bandera de Lares bordada por la heroína, Mariana Bracetti. Posteriormente proclamaron la “República de Puerto Rico”, siendo ésta la primera vez que ello ocurría en nuestro País.


Desde allí se dirigieron a San Sebastián del Pepino para continuar su gesta libertadora siendo vilmente emboscados y arrestados por el ejército español. La evidencia histórica indica que los patriotas fueron delatados por los enemigos de la independencia.


Irónicamente, los mismos argumentos económicos, geopolíticos y hegemónicos utilizados por los ibéricos para justificar su control colonial sobre Puerto Rico están siendo utilizados por el imperialismo yanqui.

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