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  • Editorial Semana

Antes y después delGrito de Lares


Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


“Al altar de la Patria, se llega de rodillas” (Pedro Albizu Campos)


Independientemente de los resultados, las luchas por la emancipación y liberación nacional de los Pueblos subyugados, como ocurrió con el Grito de Lares en la noche del 23 de septiembre de 1868, representan la más puras, dignas y decorosas expresiones de reivindicación de los pueblos que se respetan a sí mismos. Cabe destacar que el Grito de Lares formó parte de una trilogía de movimientos pro liberación nacional del caribe hispano contra el régimen español encabezada por la República Dominicana bajo el liderato de Gregorio Luperón en 1865. Puerto Rico tuvo su propia insurrección (Grito de Lares-1868) comandado por Ramón Emeterio Betances, “Padre de la Patria puertorriqueña. El 10 de octubre del 1868 le correspondió a Cuba bajo el apelativo del Grito de Yara liderado por Manuel de Céspedes, libertador de la mayor de las Antillas.


Como se sabe, el colonialismo es un estado de ocupación, subyugación y explotación ilegal, inmoral y arbitraria mediante el saqueo de riqueza pública y el abuso de poder de parte del implacable colonizador. De modo que, Ramón Emeterio Betancies, comprendió desde su temprana juventud que el colonialismo, por su propia naturaleza, es un modo de gobierno arbitrario y antidemocrático impuesto por el invasor mediante la intimidación y la represión sistemática. Ello, a nombre de los grandes intereses del capitalismo y el imperialismo internacional. Con el tiempo, los foros internacionales le dieron la razón a Betances cuando las Naciones Unidas (ONU), creada en 1945, clasificaron el colonialismo como un crimen de lesa humanidad en abierta violación de los derechos humanos, la paz mundial y la integridad de los pueblos. De ahí su resolución 1514 (XV) (1960) para erradicar el colonialismo de la faz de la Tierra.


Contrario a la postura de sumisión y entreguismo antipatriótico de los enemigos de la independencia de Puerto Rico, catalogando el Grito de Lares como un fracaso separatista, no es menos cierto que a partir de Lares nació un fuerte e irrevocable sentido de identidad puertorriqueña que ha servido de contrapeso para la preservación de nuestra patria puertorriqueña. A partir de entonces dejamos de pensar como peninsulares y, en su lugar, adoptamos la identidad que nos une como pueblo. Recuérdese igualmente que, tras el Grito de Lares, surgieron varias conquistas sociales entre ellas (1) la eliminación de la libreta del jornalero, (2) admisión de nuevos partidos políticos, (3) libertad de prensa y reunión (4) abolición de la esclavitud y (5) la Carta Autonómica de 1897, catalogada superior a las libertades y derechos de nuestra actual condición colonial.


Si bien es cierto que seguimos siendo un país ocupado y sujeto a los poderes plenarios del Congreso estadounidense, no es menos cierto que nuestra inquebrantable identidad nacional se ha convertido en nuestro principal recurso de resistencia nacional ante las mezquinas intensiones de integrarnos a EEUU y hacernos desaparecer como nación caribeña, antillana y latinoamericana.


¡Lares y Betances marcaron la diferencia!

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