Buscar
  • Editorial Semana

Arrepentidos de favorecer la privatización


Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


“Detrás de toda privatización existe un esquema de lucro y corrupción” (David Noriega)


Como se sabe, la privatización de los servicios esenciales (acueductos, electricidad, salud, educación, seguridad) de los gobiernos capitalistas se ha multiplicado descaradamente desde la década de 1980 bajo el patrocinio de los entonces gobiernos de Ronald Reagan (EEUU), Margaret Thatcher (Inglaterra) y el siniestro fascista chileno, Augusto Pinochet. Todos ellos pertenecientes a una camada internacional del neoliberalismo depredador para enriquecimiento de las poderosas bandas oligárquicas las cuales controlan más del 95% de la riqueza mundial. Desde entonces, la privatización se ha convertido en la razón de ser de los gobiernos inescrupulosos bajo el falso argumento de que los privatizadores lo hacen mejor. De ahí el mezquino empeño de achicar los gobiernos basado en la falsa premisa de que, entre más pequeños, más eficientes.


Se trata, a todas luces, de una perversa política gubernamental influenciada por grandes intereses de la economía mundial para beneficio, precisamente, de sus grandes fortunas bancarias. Ello, mediante el saqueo y control del tesoro público. Esas son las mismas oligarquías que “quitan y ponen gobiernos” a su antojo en aras de proteger sus poderosas fortunas bancarias. Para ello, utilizan todo tipo de comunicación masiva para manipular la opinión pública recordando, a su vez, que la mayoría de los magnates de las comunicaciones, entiéndase periódicos, revistas, radio, televisión y las redes sociales, actúan en concierto y común acuerdo con los grandes consorcios financieros del neoliberalismo internacional.


Ese ha sido, precisamente, el caso de Puerto Rico ante la privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica. Los gobiernos de turno del corrupto y antipatriótico bipartidismo colonial no solamente precipitaron la bancarrota de nuestro más importante patrimonio nacional, sino que se confabularon con los apologistas de la privatización en aras de desprestigiar la Corporación Pública mediante una vil y engañosa propaganda para inducir al pueblo incauto a favorecer la privatización. De ahí que la gran mayoría de los puertorriqueños le diera la bienvenida a la incompetente y mercenaria compañía LUMA.


Es decir, los mismos que ayer favorecían la privatización, se proclaman defraudados y arrepentidos ante la incompetencia y tomadura de pelo de LUMA. Basta mencionar los frecuentes apagones, la falta de recursos humanos para mantenimiento de las unidades de transmisión más los abusivos aumentos de la tarifa eléctrica. A todo ello, esta compañía está siendo descaradamente protegida y subvencionada con fondos tanto de FEMA como del propio gobierno colonial por aquello de “socializar las pérdidas y privatizar las ganancias”. Esta infame consigna, típica de los gobiernos neoliberales, confirma la teoría de que éstos llegan al poder no para gobernar para el pueblo, sino para favorecer y proteger a sus amigos del alma, entiéndase, las poderosas mafias del capitalismo depredador de nuestros tiempos.


Como dijéramos en una columna anterior, en el pasado las mafias utilizaban sus metralletas y la violencia para incrementar sus fortunas, sin embargo, hoy utilizan a los gobiernos capitalistas para controlar el 95% de la riqueza mundial.

0 visualizaciones

Entradas Recientes

Ver todo