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ASHA se une al llamado del Día Mundial de la Audición para cambiar la mentalidad sobre el cuidado de la audición




Redacción Editorial Semana


Si bien la pérdida de audición no tratada se asocia con mayor riesgo de depresión, demencia e incluso muerte prematura en algunos adultos, hay personas que suelen ignorar las dificultades auditivas durante años o décadas antes de obtener ayuda. La Asociación Americana de Habla, Lenguaje y Audición (ASHA) se propone abordar esta realidad el 3 de marzo, fecha en que se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la Audición instituido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).


Según la OMS, más de 1,500 millones de personas —alrededor del 20% de la población mundial— son sordas o tienen problemas de audición. Se prevé que esta cifra aumente al 25% para 2050. En Estados Unidos, 48 millones de personas padecen algún grado de pérdida de audición, cifra más común que el cáncer o la diabetes. Sin embargo, aparte de las pruebas de audición para los recién nacidos, los chequeos de audición se realizan de manera irregular entre niños y, con poca frecuencia, adultos.


Las encuestas anteriores de ASHA muestran una gran desconexión entre la forma en que las personas perciben su audición y la manera en que cuidan de ella. Mientras la mayoría de los adultos (80%) afirma que mantener la salud auditiva es extremadamente o muy importante para su calidad de vida, sólo el 20% admite hacerse un examen de audición en los últimos cinco años, en comparación con el 61% que se examinó la visión. Entre adultos con problemas de audición no tratados, más de la mitad indica poca probabilidad de tratamiento a menos que sus dificultades empeoren hasta ser “graves”.


Según la OMS, el costo mundial anual de la pérdida auditiva no tratada asciende a casi $1 billón. Sin embargo, los costos no son solo financieros. En la niñez, la pérdida de audición no tratada puede retrasar el desarrollo del habla y el lenguaje, dificultar el éxito académico y afectar negativamente las relaciones sociales y el comportamiento. En personas adultas puede provocar mayor aislamiento social, aumentar el riesgo de caídas y acelerar el deterioro cognitivo, entre otras consecuencias.


Una audición saludable comienza con la práctica de hábitos de “escuchar sin riesgos” para prevenir el daño auditivo asociado a la exposición a ruidos fuertes. Entre estos se incluyen: limitar la cantidad de tiempo en entornos ruidosos (salas de conciertos, clases de ejercicio con mucho ruido, etc.); usar tapones para los oídos u orejeras para niños y niñas en lugares ruidosos; y mantener el volumen a medias o menos cuando se escuchen dispositivos de tecnología personal, sobre todo cuando se usen auriculares o audífonos. Al tomar estas precauciones, se puede evitar la pérdida de audición causada por el ruido, uno de los principales tipos de pérdida auditiva.


La asociación, además, aconseja a personas con dificultades de audición someterse a una evaluación auditiva lo antes posible. Una manera fácil de hacerse un chequeo en casa es con el nuevo detector de problemas auditivos en línea de ASHA, prueba rápida de detección de errores para personas mayores de 18 años. Audiólogos certificados por la organización pueden proporcionar una evaluación auditiva completa a personas de todas las edades.


Estos se especializan en prevenir y evaluar los trastornos de audición y equilibrio. Además, brindar tratamiento audiológico, incluidos los auxiliares auditivos. Los patólogos del habla y el lenguaje identifican, evalúan y tratan los problemas del habla, el lenguaje y la deglución.


Para obtener más información sobre la pérdida de audición y las opciones de tratamiento, visite www.asha.org/public o www.ActNowonHearing.org.


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