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Asociación de Maestros reitera su compromiso con la educación especial


Por: Pedro Bosque-Pérez | CyberNews


De una matrícula oficial de 284 mil estudiantes de escuelas públicas, 105 mil alumnos pertenecen al Programa de Educación Especial, por lo que la Asociación de Maestros de Puerto Rico (AMPR) expresó este domingo que está alerta para que cada día los educadores posean las herramientas esenciales que redunden en un mejor servicio para los niños y jóvenes.


Al conmemorarse el Mes de la Educación Especial, la AMPR hizo un llamamiento especial a los padres, tutores o encargados de los menores que estén muy pendientes de si éstos muestran alguna señal que dé indicio de problemas de aprendizaje en las siguientes áreas: atención, memoria, autocontrol o metacognición, indicó la entidad en declaraciones escritas.


El niño puede enfrentar, también, retraso en ciertas áreas del lenguaje, específicamente  en el desarrollo del vocabulario, discriminación auditiva, estructura gramatical, longitud de las frases  o tener velocidad más lenta. Del mismo modo, presentar bajas expectativas de éxito y altas de fracaso, baja autoestima o motivación y dificultad en adaptación social o trastornos de conducta.


El primer paso que debe darse al identificarlo en la etapa escolar o previo a ésta, es informarlo de inmediato a la Región Educativa o Centro de servicio de Educación Especial y/o escuelas para las evaluaciones correspondientes y garantizar una vida estudiantil más plena. Una vez se ha determinado que el niño es elegible para recibir los servicios de educación especial, se  preparará un Programa Educativo Individualizado (PEI), documento escrito que especifica las necesidades educativas y de otros servicios relacionados a los que el niño tiene derecho.


“¡Es responsabilidad de todos! Los padres o tutores son los primeros responsables! Así mismo, nuestros educadores deben estar atentos para identificar cualquier signo. ¡Queremos niños (as) autosuficientes!”, dijo Elba Aponte Santos, presidenta de la AMPR.


Aponte Santos resaltó que “es trascendental estar pendiente al desarrollo de los estudiantes. En ese aspecto, me encuentro tranquila porque nuestros maestros están capacitados.

Contamos con profesionales comprometidos y con auténtica vocación. En el caso de los maestros de educación especial sobresalen, además, por su gran sensibilidad para atención personalizada, espíritu de servicio, disciplina y amor al prójimo”.


Resaltó que los educadores que atienden directamente a esta población -con discapacidad física, auditiva o visual, con dificultades emocionales, de comportamiento o aprendizaje- han completado un bachillerato en educación y certificación  en Educación Especial, en muchos casos maestría, cursos doctorales o educación continua.


Entre las principales funciones de los maestros de educación especial  sobresalen  la elaboración de planes individualizados, adaptando el contenido de las materias curriculares y la forma de impartirlas, y la redacción de informes de evaluación y el registro de la evolución del niño. Estos profesionales recurren a métodos de enseñanza especiales, como el lenguaje de signos para estudiantes con deficiencias auditivas o el  sistema Braille para aquellos con deficiencias visuales, dijo Aponte Santos.


“Un maestro no solo imparte el pan de la enseñanza. ¡Su responsabilidad es mayor! Al tener esto presente, hacemos un llamado a todas las instituciones para que al fin se les brinden las herramientas esenciales que faciliten sus múltiples funciones que son de gran impacto en nuestra sociedad…Para los maestros de educación especial, la atención debe ser doble por parte del gobierno y la comunidad. Por eso, establesco que es importante brindo especial atención para garantizar a nuestros niños la mejor educación y ajuste a la sociedad.

También, reitero mi compromiso y solidaridad con los maestros de educación especial”, precisó.


Parte fundamental en la evolución de un niño es su familia inmediata o encargados, por lo que la AMPR está atenta a que su matrícula les ofrezca el asesoramiento y orientación adecuada de forma continua.


Para que los estudiantes con discapacidades -hasta los 21 años- puedan recibir servicios educativos apropiados a sus necesidades, el Departamento de Educación junto a los padres o tutores deben velar porque se cumpla con los servicios especializados. Esté informado de que en el caso de infantes de cero a dos años les aplica el Programa de Intervención Temprana, administrado por el Departamento de Salud.


Hay que garantizar en todo momento que los servicios educativos, así como otros necesarios y relacionados a su condición, se ofrezcan de la forma menos restrictiva posible y en la alternativa más cercana a la población de corriente regular.


“Mi admiración a los maestros de educación especial y garantía de luchar por sus derechos. A los padres o encargados, reitero mi compromiso de mejor atención cada día para que sus hijos sean autosuficientes… A nuestros estudiantes, las gracias por confiar en sus maestros como sus primeros  guías, junto a sus padres”, culminó diciendo Aponte Santos.

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