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Asuntos de mujeres




Por: Lilliam Maldonado Cordero


De los doce meses del año, marzo ha sido destinado por varios organismos internacionales como el mes de la historia de las mujeres, para provocar el estudio y la discusión sobre los alcances de su lucha por la equidad. Esta gesta ha requerido fuerza, valor y enfrentamientos para acercarnos a la meta de los derechos igualitarios de las mujeres respecto a los hombres, y el reto ha sido monumental, dejando un largo trecho por recorrer.


Las mujeres en Puerto Rico constituimos más del 52% del to-tal de nuestra población. De acuerdo con un análisis de Estudios Técnicos basado en el Censo de 2020, 277,433 mujeres poseían un grado de bachillerato, mientras que 166,264 de los hombres contaban con el mismo nivel académico, pero las mujeres ganaban considerablemente menos que ellos. De acuerdo con organizaciones de base comunitaria como Solo por Hoy y Hogar Ruth, el 70.4% de las familias monoparentales lideradas por mujeres con hijos menores de 18 años -responsables de su vivienda, educación cuidado y seguridad-, vivían bajo el nivel de pobreza. También, el por ciento de mujeres sin hogar aumentó, de 21% en 2019 a 24.5% en 2022, siendo aquellas entre 35 y 44 años el mayor de este grupo. La violencia de género constituye la razón principal para el sinhogarismo de las mujeres.


Mientras la mayoría de los directores y gerentes de los comercios e industrias sean hombres… Mientras el acceso a cuidados médicos y tratamientos para las mujeres sean más limitados… Mientras las mujeres tengamos que señalar que podemos alcanzar y sobrepasar los logros de los hombres en los mismos puestos y merecer igual paga por igual trabajo… Mientras las mujeres tengamos que dar razones para que se aprueben condiciones adecuadas para las madres trabajadoras en sus lugares de empleo, constituyendo esto un impedimento para adelantar en las carreras y puestos profesionales… Mientras las madres seamos vistas con desconfianza para ocupar puestos de liderato por tener deberes y responsabilidades por tener hijos… Mientras ser mujer constituya un riesgo para caminar por las vías públicas y hasta para vivir… Mientras les sigan llamando “chancletas” a las niñas y “nenas” a nuestras atletas… Mientras la mujer sea juzgada por la manera en que se viste… Mientras la sociedad condene a las mujeres por las transgresiones protagonizadas y ejecutadas por los hombres, muchas veces siendo ellas y sus hijos las víctimas… significa que falta demasiado por hacer.


Sentarse a mirar lo que pasa no es opción. Sabemos que una madre subempleada, empobrecida y discriminada continuará esa cadena de precarización, perpetuando la pobreza de sus hijos e hijas, vulnerando así el potencial de los recursos más importantes de nuestro futuro.


El mes de la historia de las mujeres es mucho más que felicitaciones, tarjetas y flores. Es tiempo para reflexionar sobre cuánto le falta a este importante segmento social para alcanzar la seguridad en sus hogares y comunidades, ser respetadas en sus empleos, y equipara-das en cargos profesionales económica y socialmente.


Mientras el mundo se vea precisado a observar el Mes de la Mujer, hará falta revisitar la agenda hacia la equidad y cambiar la prelación de las prioridades. Unámonos en la construcción de un mundo en que las oportunidades no estén condicionadas por el sexo, género o la identidad de las personas. Mientras haya inequidad no habrá justicia, y sin justicia no hay paz.

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