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  • Editorial Semana

Ayudando a aliviar la pena ante la pérdida

Por: Félix Tomás Miguel Aponte

redaccion@periodicolasemana.net


“Una muerte ha ocurrido y surge el deseo de ayudar a un amigo o miembro de la familia que se sienta triste, desorientado y sin ayuda o sin esperanzas. A menudo no sabemos cómo llegar hasta una persona doliente o nos drenamos luego de compartir con alguien que está apenado. Ese dolor puede ser tan abrumador que nos inclinamos a alejarnos de la situación. Quizás haya miedo en decir las palabras incorrectas o, también, esa muerte traiga recuerdos a la mente”.


Así estableció la autora del artículo Helping Others Cope With Grief la psiquiatra y consejera estadounidense Pamela Blair, quien mientras reconoció esa tendencia a la hora de lidiar con la pérdida, advirtió que “alejarse o equivocarse en un momento como este puede causar más dolor o, incluso, dañar la relación”. “Ayudar a un amigo o amiga en su dolor no es fácil, pero hay detalles prácticos que se pueden llevar a cabo para servir de aliento”, insistió Blair.


La autora añadió que se necesita dar más de sí mismo o de sí misma, ser paciente, dar más tiempo y más amor del que se tiene a este amigo, amiga o familiar en su tiempo de prueba. También catalogó esta ocasión como una oportunidad para convertirse en el recurso más valioso para la sanidad durante el momento más difícil de su vida.


Como herramientas para ayudar a ese familiar o amigo (a) a aliviar el dolor por la partida del ser amado, propuso como asunto práctico no solamente decir cuánto nos importa, sino asegurarse que la persona no está sola en su dolor. Igualmente recomendó organizar un equipo (grupos de amistades u otros familiares) o integrarse a ministerios de consolación y apoyo o apostolados en iglesias y organizaciones u organizaciones.


Otras alternativas incluyen: discutir en grupo cómo la persona fallecida hubiera deseado que le despidieran (quienes tuvieron una muerte repentina o inesperada); hacer una lista de gestiones que incluya desde tareas simples como el pago de las cuentas o regar las plantas hasta todo lo relacionado con los procesos fúnebres, ejecutar la última voluntad y gestionar los seguros de vida, entre otras diligencias; y cuidar cada minucia de la vida cotidiana de la persona en duelo.


Blair también sitúa, dentro de este cuidado: manejar todos los medios de comunicación (teléfono, correo electrónico, mensajes de texto o redes sociales), para anunciar la muerte de este familiar o amigo(a) y comunicar mensajes de aliento a la familia sobreviviente; ayudar en el cuido de niños(as) del ser que sufre la partida; ayudar a escribir cartas de agradecimiento, manejar las emociones y ayudarles a contar su historia y tomar decisiones. Más importante aún, tener compasión.


(Referencia: Blair, Pamela Ph.D. Helping Other Cope with Grief. dignitymemorial.com. 9/27/22).

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