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  • Editorial Semana

Bandera Puertorriqueña en el siglo XXI


Por: Aida Mendoza Rivera


“Que bonita bandera, que bonita bandera, que bonita bandera, es la bandera puertorriqueña. Azul, blanca y colorada y en el medio tiene una estrella, que bonita bandera es la bandera puertorriqueña”... Nuestra monoestrellada es símbolo de cultura como el sabor de la rica plena, “Que bonita bandera”, escrita y grabada por el cagüeño Floren-cio Morales Ramos,”Ramito. En una de sus estrofas, el recordado “Cantor de la Montaña” clamaba


“Quisiera verla flotando sobre mi Borinquen bella”.


Durante 1898 hasta 1952 era delito tener algún distintivo y/o izar la bandera de Puerto Rico. Sin embargo, con el cambio de siglo también ha variado el uso de la bandera. Cabe señalar que la bandera nacional es un símbolo de orgullo cultural e identidad, especialmente a la luz de la condición colonial de la isla bajo el gobierno estadounidense.


El 22 de diciembre se cumplirán 126 años desde que, en 1895, la sección de Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano (PRC) alzó la monoestrellada en el Chinney Corner Hall de Nueva York, histórico evento al que asistieron 59 puertorriqueños.


Si diéramos un recorrido por los diferentes pueblos de la Isla nos percataríamos que en el siglo XXI es común ver la bandera en todas partes, en troncos de árboles, en las paredes de negocios, en puentes, en camisetas, en los autos, stickers, etc.


En septiembre de 2016, surgió un movimiento titulado “78 pueblos, una bandera”, creado por el joven artista Héctor Collazo Hernández, de Villalba, que nace “por el amor de querer que la gente conozca la bandera y valore a Puerto Rico”. Siendo Orocovis el primer municipio donde Héctor pintó su primera bandera, quien quiso empezar este proyecto desde el centro de la Isla.


La bandera que Héctor pinta en los municipios como parte de esta iniciativa, es realizada en todo tipo de espacios. Héctor ha impactado varios lugares de la isla, siendo algunos lugares turísticos, lugares comunes y unos cuantos lugares un tanto abandonados o rincones poco concurridos. Sin embargo, esto no desmotiva a los puertorriqueños. Al contrario, esta acción incita a los puertorriqueños a visitar a los municipios en busca de la bandera, lo que fo-menta el turismo en el pueblo y beneficia a los pequeños y grandes comerciantes.


Otro movimiento surgió en el 2016 este con una modificación artística, con la bandera puertorriqueña negra y blanca para representar un estado de duelo por la imposición a la isla, por parte del gobierno de Estados Unidos, de una junta de control fiscal federal. La bandera de luto se ha convertido en símbolo de resistencia y desobediencia civil. Este movimiento surgió el 5 de julio del 2016 en la calle San José, en el viejo San Juan. La versión monocromática de la bandera se ha utilizado en múltiples actos de protesta (como las protestas de 2019) y en espacios de arte urbano donde se ha extendido el cambio de colores incluso a versiones históricas de la bandera, como la del Grito de Lares.


La bandera puertorriqueña también fue utilizada después del huracán María con el lema “Puerto Rico se levanta”, cuando se vio colocada en los hogares, en automóviles y en camisetas. La identidad boricua nace en cada momento que el borincano tiene que luchar por su terruño. Es un símbolo de identidad y de orgullo patrio.


Sigamos cultivando el amor por nuestros símbolos patrios. ¡Viva mi bandera, Viva mi nación!

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