Bendiciones desde los tiempos de Moisés


Por: Dr. Francisco Rivera Lizardi

riveralizardi@yahoo.com


Antiguo Testamento: Libro de los Números 6, 22-27. El Señor le habló a Moisés: “Di a Aarón y a sus hijos: “Esta es la forma con que bendecirán a los israelitas”: “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz”. Así invocarán mi nombre y yo los bendeciré”.


En nuestra niñez, muchas veces hermanos y primos recibimos de nuestros padres, tías y abuelas esas bendiciones al salir de nuestras casa a la escuela o a pasear. También las escuchaba en otros hogares de vecinos y familiares. –El Señor (Dios) te bendiga y te acompañe. –Que Dios (el Señor) te ilumine y te favorezca.


Pasados los 90 años y para mi satisfacción, leo que generaciones tras generaciones de familias de israelitas, y familias católicas españolas y puertorriqueñas también reciben y dan a sus hijos estas bendiciones que nos llegan desde los tiempos de Moisés.


A Dios rogando y con el mazo dando: A un carretero se le atascó la rueda del carro en un hoyo del camino de San Fernando, dañándola. Le rogó al santo para su mediación ante Dios. Este le comentó: “Yo le rogaré a Dios, mi amigo. Mientras tanto trata tú dándole con el mazo para tratar de arreglarla”. Versión española.


Versión boricua: Se refiere al que tan pronto terminó de orar y al salir a la calle, al primero con quien tuvo una discusión le dio un estacazo. (estaca de madera).


Algunos dichos y frases relacionados que escuchamos:


Para adivino Dios y para sabio Salomón. Al que madruga Dios lo ayuda. Se necesita Dios y su buena ayuda. Que la perdone Dios. A Dios que reparta suerte. No se mueve la hoja de un árbol si no es por la voluntad de Dios. Al que Dios se lo dio San Pedro se lo bendiga. Dios lo coja confesao. El Señor camina por senderos misteriosos. A Dios rogando y con el mazo dando. Ayúdate que Dios te ayudará. Hay de todo en la viña del Señor. Que se haga la voluntad de Dios. Que sea lo que Dios quiera. Si Dios quiere... Ten fe. El Señor es BIEN misericordioso. (El buen Señor de las abuelitas puertorriqueñas). ¡Jesús!... (alguien estornudó). Dios lo vino a ver. Si no hubiera Dios había que inventarlo. Dios te la depare buena (esposa). Se pasa todo el santo día hablando con sus vecinas. Ante los ojos de Dios. A la buena de Dios. Poniendo a Dios por delante. Esos son castigos de Dios. Busca de Dios… (Pórtate bien). ¡Herodes! ¿Por qué no me mataste cuando chiquito? Sembrar cizaña. (yerba mala que crece junto al trigo y le hace mucho daño).


El Señor de los Ejércitos: Por la naturaleza divina de Dios, el pueblo judío nunca lo llama por su verdadero nombre. Por respeto lo llaman Señor, que representa altura, dignidad, respeto. En el siempre recordado milagroso cruce del Mar Rojo, el Señor le abrió las aguas para que su pueblo lo cruzara en su salvación. Luego destruyó el ejército egipcio que los perseguía. De ahí surgió el tan reconocido nombre de Señor de los Ejércitos. En mis oraciones le pido al Padre Celestial, Señor de los Ejércitos, que abra los Mares Rojos que se atraviesan en mi vida. Y que en medio de ellos me guíe el camino de la santidad para llegar a la luz divina de su Gloria de paz, amor y belleza de ángeles cantándole eternamente. Luego puede cerrar los mares destruyendo al monstruo horrible del pecado. Amén.


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