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Betances y De Diego: próceres insobornables


Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


Francamente, abril representa un mes significativo y prolífico para la Patria puertorriqueña. Sencillamente, el mes número cuatro del calendario gregoriano nos ha ofrendado a dos de los próceres más brillantes, comprometidos e influyentes del pensamiento emancipador de nuestra patria puertorriqueña. Nos referimos al Dr. Ramón Emeterio Betances (8 de abril de 1827) y José De Diego (16 de abril de 1866). Reconocidos históricamente como el “Padre de la Patria” y “Caballero de la Raza” respectivamente, ambos próceres fueron, desde sus particulares visiones políticas, humanas e intelectuales, artífices de grandes gestas políticas, humanitarias y emancipadoras. De ahí que, ambos visionarios pertenezcan, por derecho propio, a la exclusiva y significativa casta histórica denominada “agentes de cambio”. Ambos lucharon no solamente por la redención y emancipación política de nuestro país, sino que también contribuyeron a forjar la personalidad e identidad nacional de los puertorriqueños.


Desde luego, hago un paréntesis para destacar igualmente que, muy pocos países conquistados y colonizados, como es el caso de Puerto Rico, hayan logrado engendrar la cantidad de patriotas de la magnitud histórica no solamente de Betances y De Diego, sino también de Eugenio María de Hostos, Segundo Ruiz Belvis, Lola Rodríguez de Tió, Pedro Albizu Campos, Juan Antonio Corretjer, Gilberto Concepción de Gracia, Juan Mari Bras, Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Oscar López Rivera, Rubén Berríos Martínez, entre otros de incalculable valor patriótico. Sencillamente, todos ellos han estado dotados de la más pura, resistente e insobornable fibra moral y patriótica. Cada uno de ellos y ellas han sabido sacrificar vida, hacienda y libertad por los derechos y emancipación de nuestro atribulado País.


En cuanto a Ramón Emeterio Betances, tras 18 años de ausencia, regresó a Puerto Rico a sus 28 años de edad (1856) graduado de médico, cirujano y oftalmología de la Universidad de Paris. A partir de entonces, consagró su vida a luchar por tres grandes causas en suelo puertorriqueño: (1) erradicar la enfermedad del cólera tras cerca de 30,000 muertes en apenas dos años de epidemia. De ahí que se le reconociera como “el médico de los pobres”. (2) Luchar por la abolición de la esclavitud y (3) organizar al pueblo patriota contra el régimen colonial español mediante la gesta del Grito de Lares el 23 de septiembre de 1868. En Francia fue condecorado por sus grandes aportaciones científicas.


Por su parte, José De Diego, abogado, poeta, periodista y presidente de la Cámara de Delegados a principios del Siglo 20, (1) combatió la imposición de la ciudadanía estadounidense porque con ello se perpetuaría el colonialismo y la dependencia en Puerto Rico; (2) defendió la preservación del idioma español como lengua materna de los puertorriqueños y, (3) fue el fundador del Colegio de Agricultura y Artes Mecánicas de Mayagüez, uno de los recintos de la UPR de mayor prestigio académico de nuestro hemisferio.


[“Haz como el toro acorralado, ¡muge!, o como el toro que no muge, ¡embiste!”]

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