Biden pretende perpetuar el colonialismo


Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


Como decimos en béisbol: “Se le ve la costura”. La más reciente propuesta presupuestaria del presidente Joe Biden de extender a sus territorios (colonias) la paridad de fondos en Medicaid, ayudas nutricionales y Seguro Social Complementario (SSI) tiene dos objetivos fundamenta-les: (1) aplacar el reclamo pro-estadidad del anexionismo puertorriqueño cuya motivación prioritaria son los fondos federales y (2) perpetuar el colonialismo colocando a los territorios en igualdad de condiciones a los 50 estados sin necesidad de anexarlos como estados federados.


Puerto Rico es un gran negocio para los “americanos” y el “gobierno permanente” no está dispuesto a desprenderse de tan valiosa y lucrativa colonia. Recuérdese que, a partir de la Ley Foraker de 1900, nos convirtieron en una posesión de explotación económica adquiriendo y monopolizando nuestros terrenos más productivos para beneficio de sus empresarios multinacionales. De ahí la industria azucarera, tabacalera y cafetalera, la industria de la aguja, las petroquímicas, farmacéuticas y el actual monopolio de sus megatiendas multinacionales. Desde entonces, todas esas industrias han sacado del país billonarias sumas de ganancias anuales a costa de la mano de obra barata y empleos temporales. Actualmente somos el sexto mercado más lucrativo de la metrópolis al convertirnos en una sociedad cautiva de consumo compulsivo donde el 85% de los productos de uso y consumo provienen de su industria agrícola y manufacturera. Todo ello en detrimento de nuestra propia productividad y desarrollo socioeconómico, base del desarrollo humano de los pueblos.


Recuérdese que desde 1898 Estados Unidos, supuesto paladín de la democracia mundial, ha negado a Puerto Rico su derecho inalienable de gobernarse a sí mismo al adueñarse arbitrariamente de nuestros poderes políticos y jurídicos mediante el Tratado de París. Ello en abierta violación de los derechos humanos. El propio Gustavo Gelpí, juez federal de ascendencia puertorriqueña, acaba de reconocer, en su más reciente publicación, los méritos jurídicos de Pedro Albizu Campos cuando éste impugnó el Tratado de París por ilegal, inmoral y antidemocrático por no reconocer la Carta Autonómica otorgada a Puerto Rico por España en 1897.


Solo la independencia nos permite insertarnos en la corriente económica de los países libres y soberanos. Resulta imposible desarrollarnos como país desde las garras del colonialismo impuesto por Estados Unidos y sus empresas multinacionales. Resulta imperativo impulsar nuestra propia productividad económica al tiempo de rescatar nuestro sistema de salud, educación, seguridad, infraestructura y calidad de vida mediante un modelo socialdemócrata.

Singapur lo ha logrado desde su independencia en 1966 a pesar de ser 14 veces mas pequeño que Puerto Rico y con una sobrepoblación que alcanza los 5.7 millones de habitantes. Actualmente, su ingreso per cápita es de $61,766 ($24,000 en Puerto Rico) y su tasa de desempleo apenas alcanza el 3%. Ese dramático desarrollo colectivo ha requerido disciplina, autogestión, sabiduría, ética del trabajo y unidad nacional. Y por supuesto, poderes políticos y jurídicos para tomar decisiones.


Sencillamente, la dependencia no puede seguir siendo nuestra solución.