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  • Editorial Semana

Bravo para nuestros ídolos deportivos


Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


Desde la época de los antiguos Juegos Olímpicos de Grecia, los héroes deportivos han sido objeto de reconocimiento, idolatría y veneración en agradecimiento a lo que ellos significan para la identidad, autoestima y sentido de pertenencia de sus respectivos pueblos. Incluso, algunos de ellos se han convertido en leyendas y símbolos emblemáticos del patrimonio nacional al erigirse museos, esculturas, estatuas y monumentos como ha sido el caso del “Discóbolo de Mirón”, símbolo de los antiguos Juegos griegos. En nuestra América contemporánea han merecido distinción especial los casos del brasileño Pelé, los argentinos Messi-Maradona, el jamaiquino Usain Bolt, el cubano Alberto Juantorena y los estadounidenses, Babe Ruth, Muhammad Ali (Cassius Clay), Serena Williams y Michael Jordan, entre muchos otros ídolos históricos. Todos ellos idolatrados y venerados por sus heroicas ejecutorias en las palestras deportivas.


Y, por supuesto, Puerto Rico también cuenta con su propia cuota de héroes y heroínas del deporte encabezados por el astro del béisbol de Grandes Ligas, Roberto Clemente, reconocido como nuestra máxima leyenda deportiva de todos los tiempos. Se trata del ídolo puertorriqueño más idolatrado a nivel mundial tanto por su legado deportivo como por su gran sentido de solidaridad y filantropía humanitaria. De él se han escrito más de 75 libros. En ese sentido, soy de los miles de puertorriqueños que idolatramos y guardamos el más alto respeto y admiración no solamente por Roberto Clemente, sino también por todos los demás héroes y heroínas que nos han dado prestigio a través del atletismo, baloncesto, béisbol, boxeo, halterofilia, natación, softbol, tenis, tenis de mesa, voleibol y otras disciplinas olímpicas.


Puerto Rico ha sido un pueblo deportivamente agraciado por la gran cantidad de atletas desarrollados en multiplicidad de deportes aún cuando en la mayoría de los casos sus logros han sido bajo limitaciones extraordinarias. Gracias al esfuerzo, compromiso y disciplina de todos ellos, hemos logrado elevar la imagen y el prestigio deportivo de nuestro país entre los mejores y mas depurados de nuestro hemisferio. Nadie puede negar que nuestros atletas, “malabaristas superdotados del movimiento humano”, hayan contribuido significativamente a consolidar nuestro sentido de pertenencia, autoestima y orgullo patrio en todos los confines del mundo contemporáneo.


Por tanto, nos corresponde a todos los puertorriqueños valorizar a nuestros ídolos deportivos por todo lo que ellos significan para nuestra personalidad deportiva. Se trata de “hijos predilectos de la patria” que, con sus grandes proezas deportivas, han sabido poner en alto el nombre de Puerto Rico a lo largo y ancho de nuestro hemisferio.


Aunque por falta de espacio no pretendemos destacar a todos nuestros héroes deportivos, queremos destacar a los Doce (12) Magníficos del Baloncesto puertorriqueño que brillaron con luz propia, incluso, en Olimpiadas y Juegos Mundiales: (1) José ‘Piculín’ Ortiz, (2) Raymond Dalmau, (3) Carlos Arroyo, (4) José Juan Barea, (5) Teófilo Cruz, (6) Juan ‘Pachín’ Vicéns, (7) Georgie Torres, (8) Mario ‘Quijote’ Morales, (9) Rubén Rodríguez, (10) Johnny Báez, (11) Jerome Mincy y (12) Alfred ‘Butch’ Lee.


Todos ellos merecen nuestro aplauso. ¡Enhorabuena!

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