• Editorial Semana

¿Cómo el juego permite a la niñez manejar la pérdida?

Por: Félix Tomás Miguel Aponte


Mediante el juego, la niñez puede canalizar el ritmo y el contenido de una situación y adquirir destrezas para anticipar eventos futuros, como manera de hacer la experiencia de perder a un ser querido menos dolorosa y más entendible.


Entre otras funciones, les permite a niños y niñas sacar provecho de algo que les parece ser aterrorizante a través del desplazamiento y el espacio para buscar el lado divertido de cada situación, tal y como amplió el psicólogo y el director de currículo y adiestramiento y analista supervisor del Instituto de Psiquiatría, Psicoanálisis y Psicología Alanson White en Nueva York, Seth Aronson.


Aronson, quien extiende la línea de pensamiento al juego mientras procesa el miedo, la ansiedad o la pérdida, sostiene que el juego imaginativo no solamente capacita a la niñez comprender mejor la realidad a través de una muñeca o maniquí paciente y una figura de animal a la que se le asigna un rol de médico. Además, cambia la narrativa en el momento en que la realidad se hace dura sobrellevar.


Ejemplo: una niña de tres años declara muerta a las muñecas antes de traerlas de vuelta a la vida. Es muy común para niñas como ella pensar que “si le ocurre a una muñeca, no me ocurre realmente a mí”. Los psicólogos denominan estos procesos como negación y desaprender, los cuales son esenciales para mantener el sentido de seguridad y control en la niñez.


“El juego tiene el poder de deshacer un evento y aliviar algo abrumador”, añadió Aronson. El profesional de la conducta destacó como normal que un niño o una niña vea a su abuela (o ser querido) en su cuarto y juegue con esta persona. También catalogó esta dinámica como un proceso sanador que ayuda a la niñez lidiar con la pérdida.


Por otro lado, la fenecida profesora estadounidense de kindergarten, ganadora del premio del “Genio MacArtur” y autora de docenas de libros sobre juegos de niños, Vivian Gussin Paley, lo establece de la siguiente manera: “El niño (o la niña) quiere jugar. Quiere jugar porque intuitivamente entiende que a través del juego comprenderá mejor quién es, más allá de todo formato”.


(Referencia: Kaplan, Emily. How Children Process Grief and Loss Through Play. 6/19/2020. https://www.edutopia.org/).

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