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¿Cómo sé si mi hijo tiene el frenillo corto?

Por: Nellie Torres de Carella

Patóloga del Habla y Lenguaje


“¿Mi nene tiene frenillo?” Esa la pregunta usual de los padres cuando solicitan los servicios de terapia del habla, al notar que su niño de 6 años aún no produce el fonema /r/. Esto va a depender de cuán corto es el frenillo, porque el problema puede ir de leve, cuando el niño hace ajustes y se adapta sin mayor contratiempo, o moderado a severo, que tiene implicaciones difíciles de superar sin ayuda. Algunos indicadores son los siguientes:


• No logra elevar la punta de la lengua hacia el paladar con la boca abierta.

• No puede mover la lengua de lado a lado y tocar las comisuras o esquinas de los labios, ni tocar las muelas con la punta de la lengua.

• No logra sacar la lengua fuera de la boca.

• Si logra sacar la lengua, esta sale con una hendidura en el centro o en forma de corazón, evidenciando que el frenillo es corto y este hala el centro de la lengua.


¿Cómo se puede ayudar a estos niños?


Un(a) patólogo(a) del habla puede evaluar para determinar si el frenillo lingual es restrictivo y está causando problemas de alimentación y del habla. De ser así, será referido a un médico cirujano, para una posible frenotomía, o cirugía del frenillo. Esta es ambulatoria, con anestesia local o tópica. Si se realiza con láser, es aún más sencilla. Luego, el niño deberá tomar terapia del habla especializada, como la terapia miofuncional, para que desarrolle los movimientos de la lengua adecuados para tragar y producir los sonidos del habla.


Lo ideal es realizar la cirugía desde recién nacido o en las primeras semanas para que no se afecte la alimentación. No obstante, la cirugía en niños pequeños no está libre de controversias. En las pasadas décadas muchos médicos recomendaban esperar para ver si los niños desarrollaban estrategias compensatorias con la lengua que les permitieran lidiar con las exigencias de las destrezas de alimentación y del habla. Sin embargo, durante los últimos años han surgido más investigaciones que reportan las serias implicaciones negativas de no realizar la frenotomía durante la infancia.


La prevención es clave para que ningún niño tenga que pasar por las consecuencias de tratamientos de ortodoncia prolongados, cirugías maxilofaciales, terapias del habla y de alimentación o tragado, porque no se diagnosticó el problema en la infancia, o porque se decidió realizar la cirugía a una edad tardía.


Las consecuencias de los tejidos orales atados causan problemas complejos que pueden prevenirse. Como en todo, lo concerniente al desarrollo de los niños y a la salud, es mejor prevenir que remediar.

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