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Cambio psicopolítico de soberanía en Caguas (Parte I)

  • Foto del escritor: Editorial Semana
    Editorial Semana
  • hace 4 días
  • 3 min de lectura
Por: Juan Illich Hernández
Por: Juan Illich Hernández

A partir de un 5 de octubre del 1898 la microhistoria cagüeña sentó las bases del triunfo totalizador del régimen sociopolítico norteamericano. Según nos expone uno de los historiadores oficiales que tuvo Caguas, Oscar Bunker (1981) “La bandera de España que había flotado sobre la histórica Casa del Rey frente a la Plaza, hasta el atardecer del 4 octubre del 1898 había sido el único símbolo de soberanía nacional” (p.15). Esa transición social, cultural, económica, lingüística, y sobre todo, psicopolítica, aparte de ser una ultrarrápida a su vez tornó convirtiéndose en un pura ultraviolencia.


En efecto, los escenarios que mayor revuelo ocasionaron, más bien se hacen clarísimos bajo los aparatos ideológicos de Estado o sistemas institucionales como el gobierno, la cultura, la religión, la escuela y el propio organismo militar represivo. Sacando afuera todas estas esferas, que en sí abonaron a una feroz transformación de nuestro carácter y estado psicoemocional a nivel social pronorteamericano, lo que realmente impulsó a ese “nutritivo” caldo de cultivo, tanto en Caguas como Puerto Rico, fue la aculturación socioeconómica. Quiérase decir, que gran parte de la vorágine que estaba desarrollándose entre fines del siglo XIX, desde el 1893 hasta técnicamente 1898 era debido al debilitamiento crítico del músculo económico- político español. Recordemos, que dicho momento histórico de desfase, en términos prácticos, su marketing internacional descansaba en la producción y distribución de la caña, plus tabaco por encima de cualquier monocultivo, aunque también se comercializaba a menor escala con el café. (Hernández León, 2010).    


Siguiendo esa línea de pensamiento, en lo que corresponde al ámbito socioeconómico, es importante tener presente que el factor económico- político, justamente como lo puntualizan los filósofos Carlos Marx & Federico Engels (1848) “Lo que los individuos son depende, por tanto, de las condiciones materiales de su producción”. Es decir, que a la luz de cómo se sitúe el estado de desarrollismo, evidentemente ese hecho y fenómeno configurará no solo la mente humana a imagen e inclusive semejanza, sino también, a la estructura sociocultural que nos rodea. Así que, ya al acceder el régimen norteamericano al país, hallaron las múltiples maniobras para asediar, extirpar, replicar, saquear y patentizar. Tales señalamientos en el particular caso de Caguas e igualmente el de la Isla no fueron la excepción, dado que la economía del tabaco terminó siendo de propiedad popular a una privatizada. 


Más allá de que se apropiaron de manera oportunista y controversial debido a las artimañas boicoteadoras por parte de los “yanki” versus los insurrectos nacionalistas, nos dice Bunker (1981), que el mayor de los dilemas españoles de ese entonces de fines de siglo XIX fue no meramente el alza de los impuestos, sino también, la toma del liderazgo político de Antonio Cánovas del Castillo. La figura de Cánovas podría pensarse que era mérito de respeto y dignificación para el entorno sociopolítico español e inclusive colonial puertorriqueño, sin embargo, en la marcha hemos podido observar que lo menos que ha resultado es esa aparente impronta. De ahí el porqué de su justiciera matanza orquestada por Ramon Emeterio Betances y los insurrectos libertarios cuyo protagonista de esa célula era el italiano Michele Angiolillo. 


Si algo debemos subrayar y repensar de todo este maremágnum de datos sociohistóricos, es que en Caguas prácticamente fue donde se tomó la decisión de intensificar la campaña para reforzar los organismos del Partido Autonomista y Liberal Fusionista Español con vías de defender los intereses identarios ante el yugo ultimador norteamericano (Gervasio García, 1978) … Continuará                   

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