Camino a la escuela


Por: Myrna L. Carrión Parrilla


El pasado fin de semana las tiendas y centros comerciales comenzaron a verse con activo movimiento económico, que hace tiempo no veíamos. Hasta el momento, pasar por centros comerciales días de semana o fin de semana, no mostraba gran diferencia. En muchos de ellos, días quince y treinta, ni se notaban. Particularmente me ocupaba pensar, que ver los estacionamientos y tiendas prácticamente vacías, fuese sinónimo de una paralización económica o afección tal, que nos estuviese llevando hacia una crisis económica mayor a la que ya vivíamos.


Este fin de semana se notó algo distinto. El fin de semana sin IVU para los artículos escolares, dejó ver un resurgir en el comercio. La ilusión de un regreso presencial a las escuelas ha hecho la diferencia. Hay que reconocer que la vida social y económica de nuestro país, gira en torno al calendario escolar. El cierre de escuelas ya sea por emergencias, como por recesos en el calendario escolar, torna a distintos a las calles de los pueblos y ciudades.


Aquellos que hemos tenido la oportunidad de servir desde puestos públicos, podemos dar fe de que en receso de Navidad como del verano, el flujo de público en las oficinas de gobierno disminuye significativamente. En esos periodos de tiempo, además de la rutina escolar, tal parece que los ciudadanos recesan de todo. Cerrar escuelas cierra negocios afecta adversamente el movimiento económico de sus alrededores y la comunidad en general. Es importante darnos cuenta que alrededor de la gestión educativa hay todo un andamiaje económico que los gobiernos deben de reconocer y manejar con cuidado, cuando de tomar decisiones en relación a las escuelas se trata.


En Puerto Rico, hay un solo sistema educativo, el público, pero, aunque no es un sistema, hay toda una industria educativa en el sector privado, si así la podemos llamar. Me atrevo a hablar del concepto industria de la educación, pues la definición de industria es “actividad económica y técnica que consiste en transformar las materias primas hasta convertirlas en productos adecuados para satisfacer las necesidades del hombre.” Y sin duda, este grupo de empresas educativas basados en las filosofías que les guían, hacen una significativa aportación a la educación de los niños y jóvenes de Puerto Rico.


Este fin de semana padres de escuelas públicas y privadas salieron a la calle y pudimos ver todo un movimiento comercial que además de mover la economía, dejaba ver un deseo de comenzar el camino a la escuela.


Un camino que espera no detenerse, por eso todos debemos cooperar y no bajar la guardia para que el país en todos sus aspectos, incluyendo el educativo, pueda volver a regresar a una estabilidad y ambiente general, que promueva el desarrollo y la estabilidad emocional de nuestros niños, jóvenes y adultos todos.


El mes de julio avanza y con él se acerca agosto, es momento de prepararnos y de todos encaminarnos a retomar los asuntos rutinarios y sin descuidar a nuestros viejos, asegurarnos que vuelvan a escucharse las risas por los pasillos de las escuelas, que vuelvan las competencias, juegos y celebraciones; que estudiantes y maestros interactúen y compartan experiencias y conocimientos. Ya se acerca el mes de agosto y con él, el camino a la escuela.