Buscar
  • Editorial Semana

Centenario de “Balzac Vs. Porto Rico”


Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


“Puerto Rico pertenece a, pero no forma parte de Estados Unidos”


En mi columna anterior, subrayamos que el prócer puertorriqueño, el aguadillano José de Diego, desde su condición de presidente de la Cámara de Delegados, combatió la ciudadanía estadounidense impuesta por la Ley Jones de 1917 porque la misma perseguía perpetuar el colonialismo pernicioso en Puerto Rico. Lamentablemente, De Diego no vivió para contarlo al fallecer de gangrena en la ciudad de Nueva York el 16 de julio de 1918. Pero, evidentemente, la historia le ha dado toda la razón.


Así las cosas, temprano en la década de 1920, un tribunal de Arecibo sentenció a Jesús María Balzac y Balzac, entonces líder sindical y director del periódico El Baluarte, a nueve meses de prisión por el delito de “libelo criminal” al publicar epítetos despectivos e insultantes (déspota, asesino, perverso) contra el entonces gobernador de Puerto Rico, el estadounidense, Arthur Yager. Dicha sentencia fue ratificada por el Tribunal Supremo de Puerto Rico induciendo a Balzac a elevar su apelación al Tribunal Supremo de EEUU. Ello, amparado en que los tribunales de Puerto Rico le violaron sus derechos constitucionales de libre expresión a no permitirle el juicio por jurado. Para ese entonces, los tribunales de Puerto Rico no permitían los juicios por jurado en delitos menos graves.


Luego de nueve días en prisión, Balzac fue indultado por el gobernador, Emmet Montgomery Relly (alias Moncho Reyes) por encontrarse en proceso de apelación. Cabe señalar que el delito de libelo fue utilizado mayormente para coartar el derecho de libre expresión de independentistas y sindicalistas.


Finalmente, el 10 de abril del 1922, el Tribunal Supremo de Estados Unidos reafirmó la condición colonial de Puerto Rico al resolver que la constitución estadounidense no aplica ni protege, en todas sus dimensiones jurídicas, a los territorios no incorporados como era, y sigue siendo cien años después, el caso de Puerto Rico. Es decir, el Tribunal Supremo estadounidense resolvió que, aún cuando a los puertorriqueños se les había otorgado la ciudadanía estadounidense por imposición de la Ley Jones de 1917, ello no garantizaba la aplicación de todos los derechos y beneficios de la constitución federal, sino solo los derechos que considere fundamentales. Todo ello por tratarse de un territorio no incorporado.


De modo que, la resolución “Balzac Vs. el Pueblo de Porto Rico”, solo sirvió para desenmascarar la condición colonial que nos asfixia a la altura del Siglo XXI tal y como lo había pronosticado José de Diego. De hecho, Pedró Albizu Campos endosó literalmente la postura de José de Diego cuando sentenció que el anglosajón llegó “no en busca del pájaro, sino de la jaula”.


Trascurridos cien años del caso “Balzac Vs Porto Rico”, nuestra condición colonial continúa empeorando al punto de convertirnos en la colonia más explotada, más problematizada y más desintegrada del Planeta con más de cinco millones de boricuas viviendo en tierras extrañas.


Como dijera Betances: ¿Qué pasa con los puertorriqueños que no se rebelan?

30 visualizaciones

Entradas Recientes

Ver todo