• Editorial Semana

Centro de Estudios Sociales II


Por: Juan David Hernández León, PhD c.


Existen un sinnúmero de mitos y de leyendas en la historia de los pueblos al igual que historias que se esconden y se invisibilizan para que las grandes mayorías desconozcan la realidad histórica. La historia es escrita en la mayoría de las ocasiones por los vencedores y visión de los vencidos se esconde o se relega a un segundo plano. Esta situación se da en todos los escenarios sociales. El Centro de Estudios Sociales o Centro de Juventud Estudiosa, ubicado en la calle Celis Aguilera, recogía a lo más selecto de los obreros jóvenes que querían progresar en términos de conocimientos. Como habíamos mencionado en la columna anterior en la zona urbana de Caguas, solamente había cinco escuelas para comienzos del siglo XX. Todas eran diurnas por lo que los trabajadores no tenían acceso a la educación formal en ese momento histórico. El Centro de estudios Sociales cubría ese espacio con los cursos gratuitos que ofrecía a los estudiantes y obreros.


Como la educación no era de forma tradicional y reafirmaba las contradicciones de clases que se daba en la realidad, muy pronto fueron perseguidos y acusados de “agitadores y de estar contra el gobierno”. Muy pronto comenzaron a llevarse a cabo huelgas por las malas condiciones de trabajo y por los salarios de hambre que pagaban los dueños de las fábricas. El Procurador General de la Policía planteaba, que “los libertarios estaban en contra de las leyes que les ofrecía la libertad de organizarse y llevar a cabo sus protestas de forma ordenada”. “Había que preservar a los trabajadores de esa nefasta influencia”. Con la mala suerte de que poco después surge una huelga y en la misma mueren dos patronos a mano de un desconocido. Eso sucedió el 20 de mayo de 1911, ese mismo día, el Jefe de la Oficina de Investigaciones, Walter St. Elmo, irrumpe en el Centro de Estudios Socialista de Juan Vilar y es destruido por parte de las fuerzas del orden y es arrestado en el proceso a Juan Vilar. Lo interesante es que el que tomo las armas fue identificado como “Ventura Grillo” pero la policía entendía que había una serie de núcleos que conspiraban contra el orden institucional. Es importante conocer que era una cuestión ideológica y no un problema exclusivamente policiaco.


La policía de Caguas fue relevada de la investigación y el Gobernador Colton viene personalmente a nuestro pueblo. La prensa expone “la rapidez con que habían llevado a cabo la investigación”. Caguas estaba sitiado por parte de las fuerzas policiales. Los arrestos llegaron hasta Humacao, Aguas Buenas y Fajardo. La figura de Juan Vilar endeble, delgado, lo hacían ver como un criminal sanguina- rio, no como un intelectual del pueblo. Al darse cuenta de la simpatía que tenía Juan Vilar en las grandes mayorías proletarias del momento. Los fiscales y las fuerzas castrenses señalaban que: “. . .no es la cuestión de perseguir asociaciones de ninguna clase ni a hombre por sus ideas, sino es que se trata de un asesinato vulgar”. Los abogados defensores trata- ron por muchos medios de que excarcelaran a Vilar, logran un “Habeas Corpus” o recurso extraordinario y el juez, lo aceptó originalmente, ordenando la excarcelación de Vilar. Los fiscales llevan al Tribunal Supremo la decisión y este lo condena a un año de cárcel. El Filósofo Social muere poco después de ser excarcelado, en el 1915. Este es otro mártir de la lucha proletaria en nuestra Isla y criollo de pura cepa. Son muchos los luchadores que han pasado por la historia sin bombos ni platillos, que han contribuido al desarrollo de las condiciones de trabajo de los obreros de una parte y de la lucha cultural de otro.

Juan Vilar organizó la última escuela o Centro de Estudios Sociales autogestionada por la clase obrera en la Isla, por lo que debe tener una página en la historia de Caguas y de la lucha obrera en Puerto Rico. A él nuestros respetos y reconocimiento. . .continuaremos