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  • Editorial Semana

Con grandes sueños dos peleadoras boricuas


Sophia Martínez (izquierda) y Jayshannet Zapata, participan en los clasificatorios nacionales de Estados Unidos.

Por Jorge L. Pérez/JPG Media Group


Dos juveniles peleadoras aficionadas boricuas que están clasificadas primeras en sus respectivas categorías en los Estados Unidos, se aprestan a iniciar una nueva trayectoria en busca de convertirse en campeonas nacionales de ese país.


Una de ellas es Jayshannet Zapata, quien pelea en las 119 libras en la categoría de los 15/16 años y la otra Sophia Martínez, quien pelea en las 106 libras de los 13/14 años, categoría en la que fue campeona nacional el año pasado.


Las dos estarán activas en las clasificatorias nacionales de USA Boxing, que se celebrarían desde el 23 hasta el 30 de abril en el Wolstein Center del campus de Cleveland State University, en Cleveland, Ohio, con el cometido de llegar hasta las finales nacionales que se celebrarán en Texas en diciembre.


Nacida en Puerto Rico, Jayshannet reside en Nueva York con su padrastro, el puertorriqueño Miguel Rueda.


Entretanto, Sophia, de 14 años, nacida en Manatí, se crió en Caguas con su madre cubana, Katia Bermúdez, quien durante 20 años se desempeñó como juez y árbitro en el boxeo aficionado de la Isla hasta mudarse hace cuatro años a Fort Orange, Florida.


Su hija mayor, Kenia Morán, también peleó por un tiempo como aficionada en la Isla, aunque dejó el deporte y ahora cursa sus estudios universitarios, dijo Katia.


Pero Sophia, quien estudia en octavo grado, está más entregada que nunca al boxeo.


“Yo la estoy entrenando”, dijo Katia, “y debo estarlo haciendo bien porque ganamos el campeonato nacional el año pasado”.


“En Florida hay muchos buenos entrenadores, pero donde nosotras vivimos está bastante alejado y yo trabajo, por lo que no puedo estar viajando una o dos horas en carro para llevarla a Orlando u otras partes”, dijo, “por lo que decidí entrenarla yo misma”.


“Por lo menos aquí hay un señor que tiene un gimnasio y, aunque no la entrena, permite que lo usemos gratuitamente”, agregó, “y allí ella incluso guantea tanto con niñas como con niños”.


Cuando Sophia pelea, Katia cuenta en su esquina con la colaboración de Rueda, el padre de Jayshannet, y ella a su vez le sirve de second a él en las peleas de su hija.


“Es muy importante que estén dos en la esquina, porque dos personas se pasan hablando y viendo mejor lo que está pasando”, agregó Katia, quien salió de Cuba vía el llamado ‘puente Mariel’ en 1980 y desde ese año vino a Puerto Rico luego de una corta estadía en los Estados Unidos.


“Incluso hubo una pelea donde los dos pudimos cambiarle la estrategia completamente a Sophia y terminó ganando”.


En Caguas, de niña, Sophia entrenó por un tiempo en el gimnasio municipal José ‘Cheo’ Aponte “y luego pasamos al Bairoa, con Evangelista Cotto, porque nos quedaba más cerca de donde estábamos viviendo”, dijo Katia.


Pero Katia se mantiene en contacto con el boxeo de la Isla.


“Alguien que ha ayudado mucho a Sophia es Alexander Caraballo”, dijo Katia sobre el entrenador del Cheo Aponte. “Ella se pasa consultando con él y él le dice lo que tiene que hacer en los entrenamientos y hasta le manda vídeos para que vea cómo lo tiene que hacer”.


“Sophia entrena muy fuerte, pero ella es una persona que necesita de dirección, que le digan lo que tiene que hacer, y a veces, si yo estoy trabajando y no puedo ayudarla, llama a Caraballo y él le dice las rutinas que debe hacer”.


“Incluso para la final de los nacionales del año pasado”, agregó, “en la pelea anterior a Sophia le dieron un codazo en el bíscep en la pelea y quedó tan adolorida que no podía ni mover el brazo, cuando tenía que pelear otra vez al día siguiente”.


“Ella llamó a Caraballo para pedirle ayuda, él le dijo lo que tenía que hacer, y ella terminó peleando sin problemas y ganando la pelea”.


Aunque las clasificatorias comenazaban el sábado 23 de abril, Sophia no tendría su primera pelea hasta el miércoles 27 de abril, dijo su madre.


“Yo sé que el padre de Jayshannet está pensando en que su hija busque después ganar el campeonato de Puerto Rico en su categoría juvenil”, dijo Katia, “y yo pienso lo mismo con Sophia, cuando esté en los 15/16 años”.


“A ella le gustaría representar a Puerto Rico, pero siempre dice que también representa a Cuba, porque su sangre es cubana”.

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