Concepción de Gracia: abogado de la Patria


Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


Cinco años después de finalizada la Segunda Guerra Mundial en 1945, y por aquello de preservar su compulsiva cultura guerrerista, Estados Unidos intervino en la denominada Guerra de Corea (Corea del Norte vs Corea del Sur 1950-53) diz que para frenar el socialismo internacional y fortalecer el capitalismo depredador de nuestros tiempos. Todo ello en medio de la “guerra fría” (socialismo vs capitalismo) encabezada por Estados Unidos y sus aliados capitalistas frente a la República Popular China y la entonces Unión Soviética. La guerra tuvo un saldo de 3 millones de muertes, otros tantos heridos y varios miles de desaparecidos y desamparados mayoritariamente civiles. Se trató, sin duda, de una de las guerras más sangrientas en la historia reciente de la raza humana.Por supuesto, los 45,000 puertorriqueños del Regimiento 65 de Infantería (Borinqueneers) enviados obligatoriamente a Corea también pagaron su propia cuota de sangre en una guerra ajena a nuestros intereses y valores antillanos. No conforme con la pérdida de 756 vidas puertorriqueñas, unos 3 mil heridos y cientos de desaparecidos y víctimas de trastornos mentales y emocionales, las autoridades militares les formularon cargos a 95 puertorriqueños por supuestamente desobedecer (insubordinación) una orden militar que el propio oficial a cargo de la tropa, teniente Juan Guzmán, entendió que se trataba de una orden suicida sin el debido apoyo y protección de artillería. Les habían ordenado asaltar una zona fuertemente ocupada y custodiada por el ejército chino.


Finalmente, todos ellos fueron sometidos a Corte Marcial de los cuales, 91 fueron declarados culpables y como tal, destituidos de forma deshonorable y sentenciados a cumplir de 2 a 18 años de prisión con trabajos forzosos. Por su parte, el teniente Juan Guzmán fue sentenciado a pena de muerte según lo dispone las leyes militares.


En el proceso de apelación, 21 de los sentenciados solicitaron, desde Japón, los servicios legales del entonces senador y presidente del Partido Independentista Puertorriqueño, Gilberto Concepción de Gracia. Don Gilberto logró el apoyo institucional tanto del Senado como del Colegio de Abogados de Puerto Rico aceptando el reclamo legal y utilizando para ello sus propios recursos económicos. Su defensa fue magistral según reconocida por las propias autoridades militares. Uno de sus argumentos más convincentes fue su denuncia a los efectos de que ninguna potencia imperial le había impuesto a sus colonias la obligación de servir en sus fuerzas armadas como había ocurrido con los puertorriqueños. Igualmente resaltó los actos heroicos de los ‘borinqueneers’ durante el transcurso de la guerra a pesar de los actos de discrimen y humillaciones a los que habían sido sometidos al pretender utilizarlos como ‘carne de cañón’ en situaciones de alto riesgo militar. Finalmente, don Gilberto pudo comprobar que la supuesta desobediencia militar obedeció esencialmente a severos problemas de comunicación y a las limitaciones lingüísticas de los boricuas.


Los 91 acusados fueron finalmente declarados inocentes y reinstalados con honores a sus respectivos cargos. El Regimiento 65 de Infantería fue disuelto en 1956.