Consuelo (Las manos de Andrea)


Por: Myrna L. Carrión Parrilla


No pude evitar que se me saltaran la lágrimas, cuando en busca de los resúmenes de las noticias que digitalmente recibo de los periódicos locales, me enterara de que el Maestro Martorell, destacadísimo pintor y artista plástico puertorriqueño, a quien respeto y admiro muchísimo, había utilizado a Andrea Ruiz Costas como modelo para una obra suya.


¿Que quién es Andrea Ruiz Costas? Es la mujer residente de Gurabo, que se desempeñaba como gerente en una tienda de ropa en el centro comercial Montehiedra y quien fue asesinada por parte de su expareja. Andrea una joven mujer que todo Puerto Rico escuchó el mensaje que le dejó grabado a una persona cercana donde se expresaba, cansada, agobiada y hasta entregada, a lo que pudiese suceder por sentirse desamparada por el Sistema de Justicia de nuestro país.


Es duro sentirse sin herramientas que nos ayuden y sentirnos desamparados por un Sistema Judicial lleno de tecnicismos que el pueblo común no entiende, ni conoce. Un Sistema que no cuenta con medidas especiales para poder hacer excepciones que le permitan a los jueces, ir más allá de lo que las Reglas de Evidencia le requieren y así, poder llevar a cabo decisiones que ayuden a quien pueda enfrentar amenazas y posible riesgo.


Es cierto que la presunción de inocencia la debemos proteger porque no sabemos, cuándo podemos ser nosotros o uno de los nuestros los que podamos por error o abuso estar acusados de algo que no cometimos, pero ante la realidad de una sociedad que cada vez más, muestra contar con una alto número de asesinatos pasionales, en algo con lo que se debe trabajar.


No hay que ser un experto en las ciencias de la conducta para pensar que son personas enfermas y desajustadas las que llevan a cabo conductas que terminan en terribles asesinatos. Y digo enfermas, porque no puede tener salud emocional o mental quien entienda que otra persona le pertenece, no está bien de la cabeza, quien no pueda superar el rompimiento de una relación que si termina, es porque no funcionaba.


No está bien quien no pueda manejar o controlar sus emociones, no está bien quien a nombre de no se qué, porque no puede ser a nombre del amor, que se tenga la frialdad de asesinar a quien se dice que se quiere. No está bien quien el orgullo, la pasión o el coraje le ciega de tal manera, que con sus propias manos le quita la vida a esa persona con quien compartió.


Pues la noticia cuenta, que hace unos meses Andrea fue la persona que sirvió de modelo para una obra muy especial del Maestro Martorell. Una obra que dedicaría a su hermana Consuelo, quien había fallecido en mayo de 2016 a los 80 años. Buscaba una mujer con unas hermosas manos, pues eso caratacterizaba a su hermana. Un amigo le contactó con Andrea, quien posó y sin saberlo, se inmortalizó a través de la obra del maestro Martorell. Sus manos, con las que seguramente acarició y ofreció afecto a quien la mató, fueron herramienta para mantenerla viva. Obra que será símbolo de la necesidad de educar, sensibilizar y sembrar en los corazones, particularmente de los hombres, el respeto a la vida, no solo de las mujeres que los acompañan, sino de su propia vida. Que “las manos de Andrea” sirvan para encontrar el fin de este mal que nos aqueja y entones llegue el “Consuelo”, cuando ni una vida más, se pierda.