• Editorial Semana

Continúa el debate sobre el número de casos de autismo

Por Lic. Nellie Torres de Carella


Abril es el Mes Mundial de Concienciación so-bre el Autismo. Se estima que uno de cada 54 niños es diagnosticado con autismo, de acuer-do con las estadísticas del 2020 del Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos: 1 en 34 niños y 1 en 144 niñas. Para muchos, estas estadísticas son alarmantes porque en el 1990 eran de 1 de cada 2,500, a 1 de cada 150 para el 2000, solo una década más tarde y, para el 2008, la prevalencia era 1 de cada 88.


Aún se continúan realizando investigaciones que buscan explicar la causa del autismo, pero hasta ahora las variables son muchas y no se logrado identificar la causal principal.


El trastorno dentro del espectro del autismo (TEA) es caracterizado por problemas con la comunicación social (conversación, contacto visual, comunicación no verbal), dificultades con conductas repetitivas (colocar juguetes en línea), intereses restrictivos (solo hablan o se interesan por un tema u objeto en forma obse-siva), rigidez en cambios de rutina y respues-tas inadecuadas ante estímulos sensoriales (taparse los oídos, poca respuesta al dolor).


Las dificultades de comunicación social, las conductas repetitivas, la fijación con objetos y la auto estimulación sensorial, son evidentes desde antes de los 2 años, pero tristemente, todavía hay niños que reciben el diagnóstico luego de los 4 años .


La controversia sobre las vacunas continúa.


Mientras todavía algunos las señalan como el detonador de las características de autismo, las

más recientes investigaciones han descartado tal vínculo. ¿Cuáles son las posibles razones

para el aumento en la prevalencia de autismo?


• La contaminación- Hay enfermedades y desórdenes que son ocasionados por la contaminación ambiental y de las aguas.

• Alimentos genéticamente modificados o con altos niveles tóxicos por uso de herbicidas.

• Tendencia a tener hijos cada vez más tarde.

• La genética- Las estadísticas reflejan que los padres que tienen un niño con TEA tienen

entre un 2 a un 18 % de probabilidad de tener otro niño con el mismo diagnóstico. En el caso

de gemelos idénticos, si uno de ellos presenta autismo, el otro tiene entre 35 a 95% de probabilidad de presentar el mismo diagnóstico.


En gemelos no idénticos la probabilidad es de 31%.

• Condiciones biomédicas- Alergias a alimentos, como el gluten y la cafeína, y condiciones

intestinales.

• Complicaciones de un parto prematuro.


Muchos estudiosos del tema argumentan que no hay una epidemia del TEA, porque,

aunque los casos con autismo han aumentado, también lo han hecho otras enfermedades

por un aumento considerable de la población mundial en las últimas décadas. Además, añaden que hay más conciencia del diagnóstico de autismo, por lo cual casos que hace unos

años recibían otros diagnósticos, o no se les diagnosticaba, sobre todo los niños con autismo

de alto funcionamiento, actualmente reciben este diagnóstico.


En el año 2006 la Academia Americana de Pediatras recomendó que a todos los niños

entre 18 a 24 meses se les hiciera un cernimiento en una visita de rutina. Como consecuencia,

muchos niños están siendo diagnosticados, aun aquellos casos más leves.


Es preocupante que, a pesar de que los indicadores de autismo son visibles desde la

infancia. Las dificultades de comunicación social, las conductas repetitivas, la fijación con

objetos y la auto estimulación sensorial, son evidentes desde antes de los 2 años.


Mientras más pronto se evalúe y se diagnostique, más rápido pueden comenzar un tratamiento especializado que los ayude a tener un mejor futuro. Es común cierta negación

y resistencia de los padres inicialmente para aceptar el diagnóstico, pero la misma debe ser

temporera para darle paso a la acción, procurando un diagnóstico temprano que haga

viable un tratamiento adecuado, porque el autismo es tratable.


La tarea de los científicos es la de continuar investigando, no solo la causa, sino la posibilidad

de evitar que más niños y familias sufran por este diagnóstico, mientras que la de los

padres y madres es procurar la intervención temprana adecuada.


(La autora es patóloga del habla y lenguaje y directora del Instituto Fonemi de Puerto

Rico). info@fonemipr.com.

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