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  • Foto del escritorEditorial Semana

Contradicciones del 4 de julio




Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


“Aquí me tenéis, con vosotros y contra la tiranía. Venga de donde venga, laboraremos por la Patria, por la Justicia y por la Libertad” (Ramón Emeterio Betances)


Como se sabe, este jueves, 4 de julio de 2024, se conmemora el Aniversario 248 de la declaración de independencia de Estados Unidos tras poco más de 150 años de colonialismo a raíz de las Trece Colonias británicas. Y, por supuesto, como independentista consuetudinario, no puedo menos que felicitar no solamente el espíritu de independencia de los estadounidenses, sino también a todos los países libres y soberanos que hoy disfrutan de su plena independencia política.


Sin embargo, aprovechamos la ocasión para compartir con ustedes algunas reflexiones que, a nuestro juicio, reflejan las tradicionales incongruencias, hipocresías y contradicciones históricas no solamente de la nación más poderosa del hemisferio, sino del país que se autoproclama “Paladín de la democracia mundial”.


Así las cosas, a partir de 1620, miles de peregrinos británicos (anglicanos, cuáqueros, puritanos, holandeses) arribaron al Nuevo Mundo logrando, con sangre, sudor y lágrimas, fundar las Trece Colonias al este de Estados Unidos. Sin embargo, al cabo de poco más de 150 años, sus propios descendientes, agobiados por el régimen de tiranía, despotismo y explotación impuesta por la monarquía inglesa, se levantaron en armas (Guerra de la Independencia) bajo el liderato de Jorge Washington, prominente empresario y propietario de esclavos africanos. De ese modo, se declararon libres y soberanos (4 de julio de 1776) abrogándose de inmediato la titularidad de Estados Unidos de América. Ello los convirtió en el primer país de América en conquistar su propia independencia política a partir de lo cual, todos los países de América, excepto Puerto Rico y algunas islas caribeñas, lograron su propia independencia de España, Inglaterra, Francia, Holanda y Portugal.


Recuérdese, además, que previo a su independencia, los peregrinos de las Trece Colonias persiguieron, asesinaron y diezmaron a cientos de miles de pobladores originarios (indígenas) obligándolos a vivir marginados en reservaciones inhóspitas por el resto de sus vidas. Ello, por el único delito de defender sus fértiles territorios que por siglos les pertenecían. De ahí nace su espíritu imperialista cuyas fuerzas armadas han intervenido en más de 145 invasiones y agresiones a través de la historia. Todo ello en abierta violación de los derechos humanos y el derecho de los pueblos a gobernarse a sí mismos. De ahí su desprestigio internacional como el imperio más destructivo, opresivo e implacable de nuestros tiempos.


No conforme con su infame historial guerrerista, éstos se abrogaron la titularidad de llamarse “Estados Unidos de América” al tiempo de ser el único país de la era moderna en desobedecer la Resolución 1514(XV), aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1960. Dicha Resolución le exige a los países imperiales facilitar el proceso de descolonización de sus respectivas colonias. Por tanto, EEUU ha incumplido su deber descolonizador en abierta violación del derecho inalienable de los puertorriqueños a gobernarse a sí mismos. ¡Prohibido olvidar!

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