• Editorial Semana

Costumbres, tradiciones y transformación


Por: Juan David Hernández León, PhD c.


Entre las cosas más importantes que debe tener un científico social es de estar claro en que la realidad del ser humano es una completa de cambios y de aparentes contradicciones. Si bien hay elementos que se miran con ojos de añoranza también podemos encontrar otros que son mejor olvidarnos de los mismos por lo desagradable que son tanto a nivel individual como colectivo. Existen unas costumbres que fueron sumamente importantes en unos momentos dados y otras que las transformaciones sociales, tecnológicas y la movilidad social las dejaron en el olvido. Solamente pongámonos a pensar aquellos que pintamos canas y escuchamos a nuestros abuelos, la cantidad de relatos que nos contaron y que han quedado en el olvido.

Nos debemos preguntar: ¿dónde fueron a parar, los hábitos penitenciales? – Los hábitos eran una vestimenta que se utilizaba, por un periodo de tiempo, cuando se le concedía una petición a un creyente. Podíamos ver personas con vestimentas violetas con cinturones verdes, vestimenta marrón con cinturones blancos o amarillos, o sea que cambiaba el color de la vestimenta, según la relación personal con el santo. También podíamos ver a niños que no los recortaban hasta que tuvieran 3, o cuatro años por “favores” concedidos por parte del santo o de la virgen preferida. Claro esto era común por el alto por ciento de mortalidad infantil que existió hasta mediados del siglo XX. Las enfermedades como la tuberculosis, la anemia tropical, la disentería, eran enfermedades muy comunes por la desnutrición y la falta de salubridad. Los curanderos, las comadronas, los santiguadores y los espiritistas consultados eran parte de la vida cotidiana del pueblo, muy en especial en el arrabal. Muchos de ellos “le recetaban” procedimientos con los cuales mejoraría la persona. Todavía existen creyentes que se consultan con este tipo de especialista para que les ofrezca alternativas para sus males.

Otro tipo de promesas era el ir a la Iglesia Católica, ofrecer Misas, Novenas a la Virgen del Perpetuo Socorro, ir a la Procesión del Viernes Santo y rezar rosarios para la salud de los enfermos. No son pocos los que podemos ver dialogando de forma espiritual con el “Santo Criollo” Carlos Manuel “Chali” en la parte derecha de la Catedral para que le conceda salud a ellos o a parte de su familia. Pero la más común es la Promesa a los Tres Reyes Magos. La cual es organizada por parte de la Dra. Esther Santiago en el Municipio de Caguas. En la misma se trata de llevar en un proceso socio – cultural e histórico al pueblo de Caguas, las fiestas más criollas del país en la cual se confunden: la tradición, la religión, la cultura, la historia y la devoción. Esta gran fiesta, que ha prevalecido en Puerto Rico y en Caguas, a pesar de los ataques de distintas instituciones, llámese gobierno o de tacañería política, que chocan con la solemnidad y solidaridad que caracteriza a nuestra tradición.

Como decían escritores como: Virgilio Dávila, Abelardo Díaz Alfaro, José “Che” Solá, Jaime Marcano, entre otros, “Este es nuestro Gran Día”. El mismo se viene opacando por el día de las brujas, Día de Acción de Gracias, Santa Claus y despedida de año. Lo sorprendente es que se ha mantenido inamovible en el subconsciente colectivo gracias a personas que han dedicado su vida a la investigación y la implantación de lo encontrado, para recrear parte fundamental de la cultura de nuestro pueblo. Si bien es cierto que muchas tradiciones no han encontrado continuidad, la de Los tres Santos Reyes, tal parece que se quedará por tradición, por devoción o por reafirmación de lo más profundo del ser puertorriqueño. . .continuaremos

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