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¿Cuál es el papel de China en la lucha global contra la COVID-19?


Por: Editorial Semana, Inc.


PRNewswire-¿La pandemia de COVID-19, que afecta a todos los países, ha puesto de relieve la forma en que China aborda un desafío global y su visión de un mundo mejor? Siendo el primero entre los grandes países en contener el virus de manera efectiva y la única economía entre las principales en registrar un crecimiento positivo el año pasado, China ha estado a la vanguardia de la lucha global, convencida de que la COVID-19 no conoce fronteras y no puede ser derrotada sin trabajar en conjunto.


La pandemia impidió que el presidente Xi Jinping viajara al extranjero. Sin embargo, el anterior fue un año atestado de diplomacia para él. Tuvo 87 reuniones virtuales y llamadas telefónicas con líderes extranjeros y jefes de organizaciones internacionales y asistió a 22 eventos bilaterales o multilaterales en modo “diplomacia en la nube”, pidiendo solidaridad y cooperación para hacer frente a la crisis.


China, en particular su provincia central de Hubei y la capital provincial de Wuhan, se han visto muy afectadas por el brote de la COVID-19. Cerca de 90,000 casos confirmados se han reportado en la China continental y más de 4,600 vidas se han perdido; los residentes de las regiones más afectadas han tenido que soportar semanas o incluso meses de confinamientos. Mientras, personas de todo el país han cooperado a pesar de las restricciones de viaje, incluso durante las festividades del Año Nuevo chino. Durante el primer trimestre de 2020, el producto interno bruto (PIB) del país tuvo una contracción interanual del 6.8 %.


Al priorizar la vida y la salud de las personas, China ha reducido en gran medida las vías de transmisión del virus, a pesar de los casos esporádicos que se han presentado durante el invierno. El exitoso control de la epidemia contribuyó a una rápida recuperación económica y a un crecimiento interanual del PIB del 2.3 % para 2020.


Entretanto, China está cumpliendo sus responsabilidades como país importante y lucha hombro a hombro con el resto del mundo contra la amenaza compartida que supone la COVID-19 para la humanidad. “La solidaridad y la cooperación son nuestra arma más poderosa para combatir el virus”, afirmó Xi en un discurso en la inauguración de la 73.ª Asamblea Mundial de la Salud en mayo.


“Esta es la lección fundamental que el mundo ha aprendido tras luchar contra el VIH/SIDA, el ébola, la gripe aviar, la gripe A (H1N1) y otras epidemias importantes. La solidaridad y la cooperación son una forma segura mediante la cual nosotros, los pueblos del mundo, podemos derrotar a este nuevo coronavirus”, comentó por enlace en video.


En sus discursos en la 73.ª Asamblea Mundial de la Salud, la Cumbre Extraordinaria China-África sobre solidaridad contra la COVID-19, la 12.ª Cumbre BRICS, la 27.ª Reunión de Líderes Económicos de la APEC y la 15.ª Cumbre de Líderes del G20, Xi prometió repetidamente hacer de las vacunas chinas contra la COVID-19 un “bien público global”, accesible y asequible para personas de todo el mundo.


Además de ayudar a combatir la crisis de salud provocada por la pandemia, China contribuye a la recuperación económica en todo el mundo y a la mejora de la gobernanza global en la era posCOVID-19. Ya desde el mes de marzo, el presidente Xi hizo un llamado a las principales economías del mundo para impulsar la recuperación económica, en tiempos en que el coronavirus se estaba propagando rápidamente por todo el mundo.


Xi resaltó que su país ha implementado completamente la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda (DSSI) del G20, por un monto que excede los $1,300 millones, para alivianar el peso de la deuda a los países pobres.


El G20 puso en marcha la DSSI en abril para apoyar a los países de bajos ingresos en sus necesidades de liquidez inmediata, permitiendo que los pagos de servicio de la deuda de los países más empobrecidos fueran suspendidos desde el 1 de mayo hasta el final de 2020.

Posteriormente, la suspensión de la deuda se prorrogó otros seis meses hasta el 30 de junio de 2021.


“La COVID-19 nos recuerda que la humanidad debe lanzar una revolución verde y actuar con mayor rapidez para crear una forma ecológica de desarrollo y vida”, afirmó en un discurso en el Debate General de la 75.ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas.


El mundo está viendo cambios profundos propiciados por la COVID-19. China, mientras enfrenta el desafío a nivel nacional, asume además mayores responsabilidades para hacer del mundo un lugar mejor después de la crisis.

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