De un glamoroso Supertazón (LX) a la ignominia sociocultural
- Editorial Semana

- 26 feb
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Como bien hemos podido apreciar a lo largo del mes de febrero e inclusive mucho antes de comenzar el 2026 ya resultaba revuelo entre las redes sociales, medios comunicacionales y platicas cotidianas el controvertido performance de Bad Bunny. Sin embargo, factores como el ser latino, puertorriqueño, trapero, explícito en sus líricas musicales, antisistema, etc. harían de la edición LX del SuperBowl una “profana” humillación para los norteamericanos. Lo irónico y risible de todo este comentario es que Estados Unidos producto de las 13 colonias no ha se hecho histórica y culturalmente por sí misma, sino más bien, gracias a la diáspora es que erigió el poderío que le caracteriza.
El boicot desarticulado y descabellado que acompaña a las feroces campañas de CNN, FOX, Disney, entre otras empresas de corte Trumpista, intentaron desprestigiar la imagen de Bad Bunny. De hecho, dichas propagandas de agitación técnicamente han operado como una especie de cacería de brujas en la época del Macartismo en la década de los 50´-60´s. Precisamente, las turbas republicanas del ala ideológica Trumpista realizaron cartas a la NFL, interdictos y otras maniobras en conjunto a diversas esferas de poder para eliminar el show de mediotiempo. Y esto es debido a que están en oposición a lo que representa no solo artísticamente Bad Bunny, sino más bien, su ambivalente, pero atrapante carisma en la tarima.
Atando cada uno de los eventos que han atropellado y deshumanizado al propio ser social hoy, justamente como es la pornográfica intervención de ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) el ser un artista latino invitado resalta el reconocimiento de una imbatible trayectoria. Bajo este lineamiento y otros comentarios chauvinistas que rayan en la extrema xenofobia, es que se le intenta vetar el conmovedor performance pro-America Latina unida a Bad Bunny. Es en ese sentido, que más allá de ser un show más, resultó un espacio de agitación política.
Así que, la finalidad de hacer un espectáculo en un escenario de la magnitud que envuelven los halftime del SuperTazón, aparte de ser selectivos, demuestra que estás haciendo un buen trabajo en lo que concierne a mercadeo. Recordemos, que dentro de la lógica del marketing no existe tal cosa como mala propaganda, por lo que ahí Bad Bunny se ha ido creciendo. Es por ello, que amerita darle pleno crédito al equipo de trabajo de Benito y sobre todo a él, dado que elevaron con efervescencia los valores multiculturales. Tanto es así, que en el caso de Puerto Rico trascendieron a otro nivel los símbolos culturales e históricos ante el ojo público. Tales detalles, mejor dibujados no podrían estar enmarcados como fueron los siguientes: carrito de piraguas, las plantaciones de caña, la flor de maga y a su vez vestido de Lady Gaga, el boxeo, etc.
Con el fortísimo embate que escenificaron Bad Bunny, Ricky Martin, Lady Gaga & colaboradores se manifestó el verdadero sentir de la ignominia ante el mundo. De ahí el porqué Donald Trump y sus compinches clasificaron esta edición del SuperBowl como una “depravada”. La indignación o “pathos de la indignación” según nos dirían Marx & Engels (1848) es el sentimiento más violento y revolucionario de todos ya que nos hace sentir cada injusticia como si fuera propia.
Frente al clamor y estado de crisis sociopolítica es más que necesario este tipo de gesta, puesto que pone en pavimentación las voces silenciadas y olvidadas. Por tanto, este espectáculo traspasó los límites de lo popular y cultural tornándose en un acto retransformador.



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