• Editorial Semana

Decadencia, arrogancia y enfermedad imperial


Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda


A través de la historia, Estados Unidos ha pretendido imponer al resto del mundo sus costumbres, valores y tradiciones sociales bajo la presunta creencia de que su cultura representa el modelo ideal para definir el comportamiento de los demás pueblos del planeta. Los sociólogos han definido como ‘etnocentrismo’ esa arrogancia cultural, es decir, “la tendencia emocional que hace de la cultura propia el criterio exclusivo para interpretar los comportamientos de otros grupos, etnias o sociedades”. De ahí la intolerancia histórica de los estadounidenses ante los pueblos que osan comportarse distinto y diferente a sus estilos sociales, políticos, económicos y culturales. Incluso, su cinismo imperial ha llegado a los extremos de pretender justificar y perpetuar el colonialismo bajo la premisa de que los pueblos pequeños y oprimidos carecen de capacidad intelectual para gobernarse a sí mismos.


Sin embargo, si bien es cierto que Estados Unidos es reconocido como uno de los países económicamente más poderosos y militarizados del mundo, amén de mayores recursos de salud, no es menos cierto que el pueblo estadounidense atraviesa por uno de sus momentos más críticos de su historia. Ello es así tanto en su carácter moral, social, salubrista como hegemónicamente. No solo tuvo que abandonar su presencia militar en Afganistán tras 20 años de ocupación y más de dos $ trillones en gastos, sino que su actual estado anímico y existencial es realmente deprimente. Tan solo en lo que va del año 2021, (1) cuatro millones de ciudadanos han renunciado a sus empleos por diversas y justificadas razones; (2) más de 778,000 estadounidenses han fallecido de COVID-19 en año y medio colocándose en número uno en el escalafón mundial, (3) 100,000 fallecimientos por sobredosis de drogas, su mayor cantidad de todos los tiempos, (4) 43,559 asesinatos con armas de fuego tan solo en el 2020 (los datos del 2021 no han sido publicados), (5) más de 1.2 millones de estadounidenses padecen de sida y (6) la deuda pública de EEUU ronda los 23 trillones de dólares de los cuales, el 45% de dicha deuda ha sido comprada por la República Popular de China.


Por su parte, según los más recientes datos económicos, por primera vez en la historia, China acaba de superar a EEUU tanto en riqueza colectiva como en productividad económica. Irónicamente, sin embargo, la actual crisis económica provocada por el COVID-19 ha multiplicado las ganancias y riquezas de empresas multinacionales no solamente estadounidenses, sino del resto del mundo capitalista.


En resumen, de muy poco valor humanitario ha resultado para los estadounidenses ser el mayor productor de armas de fuego y el país más poderoso y militarizado del planeta cuando han estado perdiendo la guerra contra el devastador coronavirus, consumo de drogas, asesinatos y enfermedades transmisibles. De modo que, EEUU ocupa el primen lugar del mundo en muertes por COVID-19 y el consumo de estupefacientes.


Ya lo dijo el legendario Yogi Berra: “El futuro no luce tan halagador como solía ser”.