• Editorial Semana

Decisión, reflexión y responsabilidad


Por: Myrna L. Carrión Parrilla


Hemos culminado otro proceso electoral, proceso que del que muchos puertorriqueños en los pasados años y cada vez más habían ido deconectaándose y la apatía y la indiferencia habían ido impactando al proceso. La poca participación era el resultado de un creceinte desinterés en estos asuntos, una apatía por algo que es un deber cívico y social, pues si vivimos en sociedad, somos parte de una masa crítica reponsable de sus propios asuntos. No participar es desentenderse de sus propios asuntos sociales y es dejar a un lado la responsabilidad que temenos como ciudadanos, de dejar sentir nuestra posición con respecto a las decisions que se toman y a las acciones que llevan a cabo, a quellos a quienes prestamos nuestra confianza con nuestros votos.


Al reflexionar sobre esto hay que tener en cuenta que el país demográficamente cuenta con unas nuevas generaciones que han crecido viendo y viviendo este malestar, producto de un cambio que se produjo en el campo politico. Como consecuencia, se impactó al servicio público y por ende, muchos puertorriqueños fueron creciendo entendiendo que los asuntos politicos eran más de los mismo y como resultado, dejaron de poner interés en el asunto.

En los últimos años, la apatía y el voto castigo han dejado como resutado gobiernos de los que luego nos hemos lamentado. Otro resultado, gobiernos que no responden a la verdadera mayoría. Esto es algo de lo que debemos aprender y como ciudadanos, reflexionar para encaminarnos hacia decisiones que atiendan nuestras principales necesidades.


Unos dias previos a las elecciones, una encuenta estudiaba las diez principales preocupaciones de los puertorriqueños, interesantemente, el tema que en todas las elecciones a ciertos politicos les apasiona, es el del estatus y resultó que de diez asuntos, ese tema hizo el número nueve. Cosa que muestra que a nuestro pueblo lo que le ocupa es que sus líderes, más allá de toda nueva forma de gobierno, lo que les interesa es, que administren bien los asuntos que impactan nuestra vida cotidiana y que aquellos en quienes se les confía el voto actúen, con honestidad, creatividad y compromiso.


Ya hoy, temenos que asumir el resultado de lo que las llamadas mayorías escogieron y tendremos que pensar si esto es lo que buscábamos como pueblo. El resultado nos debe poner a reflexionar si somos o no, un pueblo que no olvida y se da a respetar, si somos un pueblo que anda en busca de en quien confiar, si caminamos hacia nuevas opciones y estrategias para atender nuestras situaciones como pueblo, si lo que queremos es con el voto es solo protestar, si buscamos líderes como los que alguna vez tuvimos que lograban transformaciones y acuerdos en beneficio de todo el pueblo y no de unos pocos, hay que reflexionar.


Lo más importante hoy, es que del resultado general que se haya obtenido, más allá de quien ganó o no, aprendamos, que de ése día, quien gana o pierde es el pueblo, ya recientemente lo vivimos. Asumamos responsabilidad de la decisión y que los electos recuerden, que hay un pueblo con anhelos de un Puerto Rico libre de corrupción, con politicos de compromiso y visión, más allá de su color. Conscientes de que el estatus no es nuestra primera preocupación, exijamos líderes que trabajen unidos sin importar ideología o color.

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