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Destacado el legado de Pura Belpré y Evelyn Cruz en conmemoración de 215 años de la fundación de Cidra



Detalle del cartel conmemorativo de los 215 Años de la Fundación de Cidra donde se destaca a las cidreñas ilustres Pura Belpré y Ruth Evelyn Cruz.

Redacción Editorial Semana, Inc.


Las figuras de Pura Teresa Belpré y Ruth Evelyn Cruz como símbolos del legado histórico de Cidra han tenido un papel preponderante en la conmemoración de los 215 Años de la Fundación de Cidra. El Centro Cultural Cidreño destacó la imagen de ambas en el cartel conmemorativo realizado por el artista cidreño Javier Velez Gracia y la de Belpré en la cancelación del Sello Pictórico de Cidra, realizada el pasado 26 de abril.


Pura Teresa Belpré, nacida en 1899 en Cidra, Puerto Rico, fue una educadora afropuertorriqueña que se desempeñó como la primera bibliotecaria puertorriqueña en la ciudad de Nueva York y se dedicó a exaltar la identidad puertorriqueña y a empoderar a su comunidad. Mientras trabajaba junto a otros intelectuales de la raza negra como Augusta Baker y Arturo Schomburg, Belpré notó una falta de representación de cuentos puertorriqueños en las estanterías de los niños en libros e historias para niños, lo que la llevó a escribir libros e historias para niños centrados en la identidad puertorriqueña.


Graduada de la Central High School en Santurce, Puerto Rico en 1919, se matriculó en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, donde originalmente planeaba convertirse en maestra. Pero, en 1920, Belpré interrumpió sus estudios para asistir a la boda de su hermana Elisa en la ciudad de Nueva York, donde fue reclutada como parte de un esfuerzo de la biblioteca pública para contratar mujeres jóvenes de orígenes étnicamente diversos. Este primer trabajo condujo a una carrera notable que hizo que viajara por la ciudad, desde el Bronx hasta el Lower East Side, contando historias tanto en inglés como en español, algo que no se había hecho antes. Belpré, quien inició sus estudios formales en 1925 en la Library School de la Biblioteca Pública de Nueva York, rompió las barreras que llevaban a la comunidad hispanohablante a creer que la biblioteca era “sólo inglés”. Excepto por breves interludios, la ilustre cidreña permaneció en la ciudad de Nueva York por el resto de su vida. Falleció el 1 de julio de 1982, habiendo recibido el Premio de Arte y Cultura del Alcalde de Nueva York ese mismo año. Sus archivos están en manos y mantenidos por el Centro de Estudios Puertorriqueños del Hunter College en Nueva York.


Cancelación postal conmemorando los 215 Años de la Fundación de Cidra donde se destaca la imagen de Pura Belpré.

Por su parte Ruth Evelyn Cruz tocó cientos de vidas durante su ruta profesional, ya sea en el salón de clases o como escritora.


Nacida el 18 de diciembre de 1931, completó su bachillerato en Educación en 1960 y fue parte de la primera clase graduada de la Escuela de Comunicación Pública de la Universidad de Puerto Rico (1975). Publicó durante su trayectoria aproximadamente 10 libros de literatura infantil y varios para adultos.


Laboró durante tres décadas en el Departamento de Educación, tanto en el Programa de Español como en la División Editorial, donde publicó su primer libro “Meditaciones de una maestra”. Además, redactó cuentos, poemas y reportajes infantiles para la revista Escuela (1962). Otros libros de su inspiración son “Cartas que nunca llegaron”, “Las grandes religiones del mundo”, “La semilla dormilona”, “La Nena”, “De poeta a poeta”, “Bibe tu Bida… y no la mía” y, el último, “La monja impura” (2017).


Justo en 1986 fue reclutada como editora de la revista El Sol, de la Asociación de Maestros de Puerto Rico.


La también libretista de la Compañía de Títeres Cibuco presentó en el Centro de Bellas Artes de Santurce las obras para títeres “Juan Bobo en tres tiempos” y “Érase una gallina”.


Sus dramas “Los cuatro cerditos” y “Un sueño” resultaron premiados por el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), siendo hasta exhibidos en el Teatrito de la dependencia gubernamental.


Cruz Santos colaboró en la Serie Básica de Lectura en Puerto Rico y sus cuentos aparecen en los textos de tercero a sexto grado.


En su municipio de Cidra sobresalió por sus aportaciones en la educación, la cultura y las letras. La Escuela Superior Vocacional de Cidra lleva su nombre.

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