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Diez dietas populares calificadas por elementos saludables para el corazón


Redacción Editorial Semana

redaccion@periodicolasemana.net


Una nueva declaración científica de la American Heart Association califica cuán cerca se alinean varios patrones de alimentación populares con la guía de la Asociación para una alimentación saludable para el corazón.


Esta sugiere oportunidades para la investigación alimentaria y las intervenciones para promover la equidad en la salud. Reconoce la importancia de determinantes sociales de la salud en la configuración de los patrones dietéticos y califica cuán bien estos se alinean con la guía.


La misma incluye diez características clave de un patrón dietético para mejorar la salud cardiometabólica. Este enfatiza limitar las grasas no saludables y reducir el exceso de carbohidratos.


• Estilo DASH: Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión o Dietary Approaches to Stop Hypertension. Enfatiza consumir verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos y semillas, y productos lácteos bajos en grasa. Incluye carnes magras, aves, pescado y aceites no tropicales. Las dietas nórdica y báltica son otro tipo de este patrón dietético.

• Estilo mediterráneo o dieta mediterránea: Limita los productos lácteos; destaca el consumo de verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos y semillas, pescados grasos y aceite de oliva extra virgen; e incluye el consumo moderado de vino tinto.

• Estilo vegetariano/pescatariano: un patrón de alimentación basado en plantas que incluye pescado.

• Estilo vegetariano/ovo/lacto: Basados en plantas que incluyen huevos (ovo-vegetariano), productos lácteos (lacto-vegetariano) o ambos (ovo-lacto-vegetariano).

• Estilo vegetariano/vegano: Basado en plantas.

• Baja en grasas: Limita la ingesta de grasas a menos del 30% de las calorías totales. Incluye dieta volumétrica y plan de Cambios Terapéuticos en el Estilo de Vida (Therapeutic Lifestyle Change, TLC).

• Muy baja en grasas: Limita la ingesta de grasas a menos del 10% de las calorías totales. Incluye dietas Ornish, Esselstyn, Pritikin, McDougal, Physicians Committee for Responsible Medicine (PCRM). Algunos también pueden considerse veganos.

• Baja en carbohidratos: Limita los carbohidratos al 30-40% de la ingesta calórica total. Incluye las dietas South Beach y Zone de bajo índice glucémico.

• Paleolítica o dieta Paleo: Excluye cereales integrales y refinados, legumbres, aceites y productos lácteos.

• Muy baja en carbohidratos/cetogénica: limita la ingesta de carbohidratos a menos del 10% de las calorías diarias e incluye las dietas Atkins, cetogénica (keto) y cetogénica bien formulada.


Este equilibrio optimiza la salud metabólica general y cardiovascular. Limita riesgos de condiciones de salud como diabetes tipo 2 y factores de riesgo como la obesidad. Pueden resultar del consumo excesivo de carbohidratos, particularmente los procesados y bebidas azucaradas. Se asocian con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular.


Los patrones dietéticos se alineaban ampliamente con la guía de la American Heart Association, con puntajes de 31 a 100. Se agruparon en cuatro niveles y se señalaron los aspectos de dietas que ayudan a adherirse a la guía y los posibles desafíos para cumplir con ella: Nivel 1: Planes de alimentación mejor valorados (puntuaciones superiores a 85), Nivel 2: Dietas veganas y bajas en grasas (de 75 a 85); Nivel 3: Muy bajas en grasas y en carbohidratos (de 55 a 74); Nivel 4: Dietas paleolíticas y muy bajas en carbohidratos/cetogénicas (inferiores a 55).


Los cuatro patrones con calificación más alta son flexibles y brindan amplia gama de alimentos saludables para elegir. El estilo DASH recibió un puntaje perfecto al cumplir con todas las pautas de la Asociación. Estos patrones son bajos en sal, azúcar añadida, alcohol, aceites tropicales y alimentos procesados y ricos en verduras, frutas, cereales integrales y legumbres sin almidón. La proteína proviene principalmente de fuentes vegetales (legumbres, frijoles o nueces); pescados, mariscos, aves y carnes magras y productos lácteos bajos en grasa o sin grasa.


Los puntos fuertes de los patrones de alimentación muy bajos en carbohidratos enfatizan consumir verduras, frutos secos y pescado sin almidón. Además, reducir al mínimo del consumo de alcohol y azúcares añadidos. En estudios de hasta seis meses de duración se demostraron mejoras en peso corporal y azúcar en la sangre.


Sin embargo, después de un año, la mayoría de las mejoras no fueron diferentes de los resultados de una dieta menos restrictiva. Las restricciones de frutas, cereales integrales y legumbres pueden dar lugar a una reducción de la ingesta de fibra. Además, estas dietas son ricas en grasas sin limitar las saturadas. El consumo de altos niveles de grasas saturadas y bajos niveles de fibra se relacionan con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.


Esta declaración sugiere oportunidades para investigación alimentaria y promover la equidad en la salud. Reconoce la importancia de determinantes sociales de la salud en la configuración de los patrones dietéticos: individuos, relaciones y redes sociales, comunidades y políticas. Defender los cambios en cada uno de estos niveles ayuda a todas las poblaciones a lograr la equidad en la salud.

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