• Editorial Semana

Dispuesto a todo por el polo acuático


Misael evalúa la posibilidad de irse a estudiar a España.

Por: Editorial Semana


Aunque su dedicación es la misma al polo acuático, la situación ha ido desmejorando gradualmente para el cagüeño Misael Andino, miembro de la selección nacional que obtuvo la medalla de bronce en los Juegos Centroamericanos de 2018.


De 20 años de edad, y ocupante de la posición de ‘driver’ en el equipo, Misael, hijo de Rafael Andino, quien fuera centro de la selección, estuvo involucrado en una controversia el año pasado cuando el equipo se preparaba para participar en los Juegos Panamericanos de Lima.


En ese entonces, el también cagüeño Diego Zayas Sánchez fue excluido del equipo, y Misael, uno de los líderes del conjunto, inició una campaña para que Diego volviera a estar en el equipo en el cual también figuraba su hermano mayor, Fernando Zayas Sánchez.


“La idea partió de mí, de escribir una carta pidiendo el regreso de Diego”, dijo Misael. “Luego hablé con Fernando, y él estuvo de acuerdo, y lo consulté con mi papá, para que me ayudara a acomodar los pensamientos”.


“El me dijo que lo primero que tenía que hacer era consultarlo con los demás jugadores y estar seguro de que tenía una mayoría”, agregó. “Como éramos 11, cuando ya teníamos seis mandamos la carta”.


La idea no progresó: “Llegamos incluso a amenazar con no jugar”, recordó, “pero la Federación nos mandó a decir con los ‘coaches’ que si no jugábamos iban a hablar con el COPUR para que nos suspendieran por tres años”.


Al final todos jugaron, excepto Diego, y el equipo quedó fuera del medallero.


Desde entonces, Misael no ha vuelto a jugar.


“Estoy estudiando en un junior college, West Valley College (en San José, California), donde estoy buscando un grado asociado en ciencia y matemáticas”, dijo. “Es una carrera de dos años, pero este año me quedé estudiando porque me faltaban unas clases, y, como en junior college no se puede jugar más de dos años, lo único que hice fue mantenerme practicando con el equipo”.


En marzo, Misael, quien reside en Villa del Rey, regresó a Puerto Rico, donde estuvo completando sus estudios ‘online’ y tratando de practicar por su cuenta.


“Yo tengo un pequeño gimnasio de pesas en mi cuarto”, dijo. Y lo de practicar por su cuenta es literal, en su caso: “El equipo nacional no tiene ‘coach’ ahora mismo”, dijo, “ni en Puerto Rico hay ahora mismo una liga de polo acuático: el año pasado sí hubo una, pequeña, de tres equipos”.


Pero como no hay competencia a la vista -y ahora menos, con la pandemia-, la federación no parece tener prisa por cambiar el panorama.


Y el propio Misael no tiene claro cuál será el suyo, a nivel personal: “La idea es posiblemente transferirme a una universidad para buscar un bachillerato”, dijo, “pero ahora mismo estoy buscando

información todavía”.


“Puede ser que vuelva a California, o que me vaya a España a seguir estudiando y jugar wáter polo, que es mi prioridad, o puede ser que me quede estudiando en Puerto Rico”.


En España estudian desde hace años y juegan en un club Fernando y Diego.

“Pero haga lo que haga, el wáter polo es lo primero”, dijo.


En su caso, su recomendación frente a la crisis de salud es sencilla: “Que se queden en su casa para no exponerse y traten de hacer todo lo que puedan desde ahí. Como atleta, uno puede aprovechar para tratar de salir a correr un poco cuando se pueda pero, incluso si no se tiene un gimnasio, hay muchas otras cosas que se pueden hacer, muchos ejercicios utilizando su propio cuerpo, para tratar de mantener la condición”.


Lea más sobre este artículo en nuestra edición número 2968...




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