• Editorial Semana

Educación: una nueva oportunidad


Por: Jesús Santa Rodríguez


El Departamento de Educación (DE) es la dependencia que más fondos amasa en el gobierno. El presupuesto consolidado para el año fiscal 2021-2022 propuesto por su secretario interino, Eliezer Ramos Parés, asciende a $3,221 millones.


Es importante señalar que más de una tercera parte de este presupuesto -casi $1,100 millones- se destinará al pago de pensiones a los maestros, pues su Sistema de Retiro, como lo conocíamos, se volvió arena y niebla por resultado de malas decisiones, tanto de los gobiernos como de los integrantes de su propia Junta, que durante décadas refrendaron acuerdos que se sabía llevarían al sistema a la insolvencia. De los $2,100 millones restantes, las mayores partidas corresponden al pago de nómina y gastos relacionados, y el resto a mantenimiento de instalaciones, compra de materiales, transportación de estudiantes y otros similares.


Estos y otros datos han surgido de las vistas públicas conjuntas donde Cámara y Senado han ejercido su deber constitucional de evaluar el presupuesto del gobierno, al que renunció la Asamblea Legislativa anterior. También surgen serias preocupaciones sobre los asuntos administrativos y operacionales del DE. En primer lugar, la alta proporcionalidad de fondos federales que solventan la educación del País continúa sin que haya un plan para poder dar continuidad a los servicios cuando estas asignaciones sean reducidas.


Fue precisamente por la impericia en el cumplimiento del deber de la pasada Asamblea Legislativa que no se inquirió al DE el por qué, luego de pasados casi veinte meses después de los terremotos del sur, no se haya iniciado el proceso de optimización y reparación de las escuelas afectadas por los sismos, para lo cual el gobierno federal y FEMA asignaron $2.6 mil millones. Tampoco sobre por qué no existe una forma estandarizada para medir la eficiencia del sistema ni un programa para diagnosticar sus deficiencias, como no existen datos sobre la cantidad de maestros que han abandonado el sistema.


De acuerdo con el secretario interino, no existe un informe que pormenorice el resultado de los cierres y consolidaciones de escuelas sin precedente en el país, durante el tránsito atropellado de Julia Keleher como secretaria del DE. Solo se sabe que, a esta fecha, el sistema perdió la mitad de sus planteles y continuamos sin suficientes maestros especializados en ciencias, matemáticas e inglés.


Hoy, el DE tiene más problemas y enormes retos que encarar, pues se perdió tiempo precioso en reparar y mejorar los planteles que retuvieron. Tampoco invirtieron los supuestos ahorros que aseguraron surgirían del cierre de cientos de escuelas en capacitar maestros, a pesar de que hoy día solo hay una tercera parte de los estudiantes que el sistema educó durante la década de los 80, que contamos con uno de los índices más bajos en los resultados de pruebas internacionales y que el 40%ß del total de nuestros estudiantes pertenece al programa de Educación Especial.


Invitamos al nuevo secretario y su equipo de trabajo -que de su faz proyectan conocimiento y compromiso con el DE-, a no dejarse seducir por la mediocridad y la partidocracia. En sus manos tienen la oportunidad de hacerlo distinto a sus antecesores, y hacerlo bien.

Literalmente, el futuro de Puerto Rico descansa en su voluntad y sus manos.