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  • Editorial Semana

El cáncer y la salud sexual


Por: Angeli M. Báez Ávila


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la sexualidad es un aspecto central del ser humano. Dicho término abarca las relaciones sexuales, la identidad sexual y los roles de género, la orientación sexual, el placer, la intimidad y la reproducción. Incluso, abarca la manera en la que el ser humano se ve, se siente y se comporta. Por lo tanto, la sexualidad es mucho más que sexo y genitales.


¿Qué es la salud sexual? Conlleva sentirse bien en cuanto a la sexualidad, tanto en el aspecto físico, como en el mental y el social. Considerando esta perspectiva, es importante trabajar con este aspecto de manera positiva y respetuosa. Cabe destacar que, todas las personas pueden experimentar, disfrutar, alcanzar y mantener una buena salud sexual.


El ser humano puede expresar y manifestar su salud sexual de forma diferente, y no solamente a través del acto sexual. La sexualidad se puede manifestar con besos, caricias, masajes, y con la manera de actuar y expresar sentimientos, entre otros.


¿Qué sucede con los pacientes de cáncer y su salud sexual? Cuando una persona es diagnosticada con algún tipo de cáncer, procede a recibir diversos tratamientos. Algunos de estos son la cirugía, quimioterapia, la radioterapia, terapia de medicamentos dirigidos, inmunoterapia, terapia hormonal o trasplante de células madre o médula ósea. El Registro Central de Cáncer de Puerto Rico reportó 16,343 casos nuevos de cáncer en el 2018.


Los estudios demuestran que cuando una persona padece de cáncer experimenta cambios en su salud sexual durante el tratamiento. Sin embargo, el tema puede quedarse fuera de la conversación entre la persona diagnosticada con cáncer y su médico. Las razones suelen ser que el enfoque es en el tratamiento clínico y que son pocos los pacientes que se atreven a dialogar sobre el tema.


Algunos de los cambios físicos que pueden afectar la salud sexual de los y las pacientes son los siguientes:


• Dificultad para lograr placer.

• Resequedad vaginal.

• Dificultad para mantener una erección.

• Pérdida de sensación en la zona genital, entre otros.


Investigadores indican que no atender los cambios en la sexualidad puede provocar aumento en los niveles de angustia y ansiedad, y disminuir su calidad de vida. No obstante, existen recursos de ayuda y diversas opciones que se pueden realizar para manejar estos cambios de manera efectiva y satisfactoria.


La autora es Educadora en Salud en Adiestramiento del Programa de Maestría en Educación en Salud Pública (MPHE) de la Escuela Graduada de Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico. Realiza su práctica supervisada en promoción de la salud y educación para la salud en el Hospital HIMA-San Pablo Oncológico, en Caguas.

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