• Editorial Semana

El color de la vergüenza


Por: Jesús Santa Rodríguez


Los líderes del Partido Nuevo Progresista tratan de minimizar la crisis intestina que ha destruido toda su credibilidad, desprestigiando a ese partido y recrudeciendo su falta de confiabilidad, y muchos hasta se abochornan del color de su insignia.


El país entero ha sido testigo de las acusaciones que enfrentan la gobernadora y otros líderes del penepé. Uno de los ejemplos es el referido que realizara la ex secretaria de Justicia, Denise Longo Quiñones, al Panel del Fiscal Especial Independiente (FEI), por alegado manejo inadecuado de los suministros en unos almacenes de Ponce para ayudar a los damnificados de los terremotos. Anticipando el referido, la gobernadora no solo despidió a Longo Quiñones en un intento fallido de abortar la investigación, sino que despotricó contra el mismo departamento que antes dirigió. Tampoco perdió tiempo insultando al FEI.


Ya haciendo agua su barco, Vázquez solicitó en un recurso la desestimación del referido ante el Panel, que terminó declarándolo No Ha Lugar por no estar respaldado con fundamentos puntuales. Entre sus alegaciones le imputó a uno de los jueces del Panel de seguir en redes a su contendor primarista Pedro Pierluisi. Recordemos que Wanda Vázquez ha promovido el clientelismo y el arribismo político, participando a troche y moche de eventos políticos, la mayoría de ellos pagados con fondos públicos. Pierluisi tampoco es inocente de similares actuaciones antiéticas.


No conforme con lo anterior, ante la inhibición de una juez del FEI de intervenir en la investigación, la gobernadora nombró en pleno receso legislativo al ex juez Carlos Rodríguez Muñiz, cercanamente vinculado a ella, quien sigue a figuras políticas y ha protagonizado comentarios y ataques misóginos en las redes. La designación fue colgada por la Cámara en una sesión extraordinaria. A pesar de ello, el nominado juez juramentó a la trágala para ejercer como miembro del Panel que evaluará las actuaciones de la gobernadora.


Más temprano esta semana, trascendió que agentes del Negociado Federal de Investigaciones allanaron la residencia del representante novoprogresista Nelson del Valle, a quien le confiscaron el celular, al parecer como parte de una investigación sobre empleados fantasmas en el gobierno y la práctica de contratar empleados pagándoles cuantías exhorbitantes para recibir regalías y retribuciones económicas. A esta investigación se suma la incautación del celular de la representante María Milagros Charbonier y de su esposo, ex empleado del Fondo del Seguro del Estado.


Mientras a la gobernadora la arropan importantes señalamientos éticos, morales y del descargo de su gestión pública, enmarcados por una agenda de venganza y revanchismo a dos manos contra opositores políticos en su propio partido, esta opta por evadir los serios cuestionamientos de la prensa, le responde con malascrianzas que distan del comportamiento esperado de los gobernantes y abandona las prioridades que deben ocuparla, como la implantación de protocolos más rigurosos para el manejo del Covid en la isla -que ya los expertos y peritos en cuidado médico colocan como una crisis de salud pública- y el desmadre que enfrenta la Comisión Estatal de Elecciones a días de la primaria.


Por todo lo anterior, levanta bandera que muchos de los candidatos a la primaria novoprogresista -incluyendo a Pierluisi- traten de esconder su bochorno por el azul característico de su partido, y en sus promociones ocultan su afiliación política detrás de otros colores, tratando de seguir engañando a la gente. Por eso, es esencial que el pueblo no se deje. El que nada debe, nada teme, y quienes esconden su ambición detrás de fachadas y triquiñuelas, por algo lo hacen, y no merecen nuestra confianza, y menos, nuestro voto.