• Editorial Semana

El comportamiento de nuestra sociedad


Por: Myrna L. Carrión Parrilla


En momentos como los que vivimos hay muchas cosas que atender, pero sin duda, todas están impactadas por esta llamada nueva realidad o normalidad. De que la pandemia tiene a muchos agotados, no hay duda. De que tanta información diversa nos aturde y confunde, también es cierto, pero de lo que no cabe duda y de lo que no nos podemos agotar, es de aceptar y entender que esto es algo que debemos aceptar y ser responsables al enfrentarlo.


Al ver las noticias y ver las fiestas y celebraciones, reuniones de cientos de ciudadanos jóvenes y adultos jóvenes, me pregunto a qué se debe que, a pesar de toda la información difundida, actúen así. Siempre el ser joven ha representado en una mayoría, un periodo de arrojo y riesgo, de cuestionamiento a los sistemas y de búsqueda de nuevas formas en lo ordinario, de cuestionarnos y hasta exigir el porqué de cada cosa y más aún vivir como si nunca se fuera a morir. La juventud en las sociedades, son importantes pues traen nuevos bríos, ideas, fuerzas y luz para ver lo que otras generaciones quizás no alcancen a ver. Pero la juventud muchas veces no nos deja ver, que esto es parte de un proceso que pasará, como pasa la niñez, porque todos creceremos y llegaremos a la adultez.


En un sistema social es importante que todas las partes, familia, gobierno, escuela, iglesias, etc. se sientan responsables de ser parte de un plan que busque la formación de un individuo responsables y maduro, que se sienta parte de y que entre sus aspiraciones este el aportar a esa comunidad o sociedad en la que vive. Cuando veo que enfrentamos una pandemia que amenaza la vida de la gente, especialmente la de los mayores y personas frágiles y a su vez está mayormente entre los grupos jóvenes el mayor reto de la transmisión de una enfermedad tan seria, me pregunto, si hemos fallado como sociedad o si es parte de un proceso que debemos pasar. Hemos formado una generación joven que necesita por encima de todo salir y salir a beber y socializar, a pesar de contar con buenas destrezas en el manejo de la tecnología, observamos una fuerte dificultad para evitar reunirse en grupos y peor aún, olvidando toda norma establecida para la prevención del temido Covid-19.


Las decisiones del gobierno rompen como la soga, por lo más finito. Todos escuchamos advertencias y amenazas de cierre a los negocios, las que ponen en riesgo el sustento de muchos. Me pregunto y por qué no podemos cooperar y entrar y salir de los negocios, ordenar para llevar y socializar por las redes. ¿Que no es igual?, Claro que no lo es, pero tampoco será igual si somos los responsables del contagio de aquellos por quienes existimos, nuestro padres y mayores. ¿Es acaso que se nos olvida que este virus quita vidas?

Soy de los que piensan que el movimiento económico debe continuar, pero por supuesto manteniendo el distanciamiento, los debidos controles y ajustes necesarios por la situación. Una sociedad donde la juventud pone primero la diversión y la fiesta y los mayores llenan las tiendas como si nada pasara, es sin duda un reto.


Quizás es tiempo de hacer lo mismo que en las elecciones, que entidades serias y confiables, realicen estudios que busquen entender el comportamiento de esta sociedad. Que se estudie la razón de sus decisiones, a ver si entendemos el porqué de seguir la fiesta, a pesar de una pandemia. Que se ayude con esto al gobierno a tomar las decisiones. Pero mientras esto de da, debemos todos cooperar y jóvenes o viejos, adolescentes o mayores aprendamos a ser responsables.

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