• Editorial Semana

El Día de los Presidentes


Por: Myrna L. Carrión Parrilla


Puerto Rico se caracterizaba por ser uno de los países con más días feriados en el mundo. Por años se ha estudiado y comentado el impacto de este asunto en el desarrollo económico del país. Muchos ciudadanos desconocen el por qué de cada celebración, su valor o significado histórico y el impacto en la historia del país.


Por nuestra relación con los Estados Unidos, contamos no sólo con aquellas fechas que directamente surgen de importantes momentos de nuestra historia, sino que también adoptamos a aquellas que celebra la nación norteamericana. De ahí que contábamos con un calendario laboral que llamaba la atención a otros países hermanos, por tantos días no trabajados. Localmente se comenzó a evaluar, pues se identificó el asunto como parte de las cosas que limitaban al desarrollo económico y atracción de empresas para ofrecer empleos.


Ya sabemos que para atender este reto, el gobierno hace unos años hizo cambios en los feriados y ahora al sector privado, no le es requerido celebrarlos, cerrando operaciones. Algunos días fueron consolidados, esto para aportar a la necesidad que se identificó, de contar con una mayor cantidad de días laborables. En este asunto es importante recordar, que este cambio no aplicó a todos los empleados públicos, pues las uniones laborales, exigieron al gobierno que se mantuviese como un beneficio, que aquellos días feriados que existían al momento de su negociación laboral, así se les mantuviesen.


En cuanto a los días feriados lo que más me llama la atención es ver, cómo si le preguntas a la gente por qué no hay trabajo, o qué se celebra, casi nadie puede precisar la razón o el por qué es feriado y mucho menos pueden explicar, cómo eso impacta nuestra historia como país. No sé si esto debe a que eran muchos, si es que en las escuelas y hogares muy poco de esto se habla, si es a una falta de interés o si es que la mayoría de esos días no nos son pertinentes, o y si es que nos han llegado como parte de una imposición o negociación parte de una historia que se ha dado, pero que el puertorriqueño de ella ha estado enajenado.


El pasado lunes para algunos era feriado, en honor a George Washington, primer presidente de Estados Unidos. Esta celebración también sirve para homenajear al presidente en ejercicio. El Día del Presidente comenzó como una fiesta no oficial el día de la celebración cumpleaños de George Washington. Se convirtió en feriado federal hasta 1879, cuando el presidente Rutherford B. Hayes lo promulgó como ley y fue catalogado como feriado nacional seis años después. En 1971, el presidente Nixon proclamó un solo día festivo federal, el Día de los Presidentes, a celebrarse el tercer lunes febrero, para honrar a todos los mandatarios pasados de los Estados Unidos de América. En todo el territorio estadounidense grupos patrióticos e históricos organizan eventos y celebraciones y se exhibe la bandera en muchos lugares, incluso en residencias privadas. En las semanas o días previos a esta fecha, son muchas las escuelas que organizan eventos y lecciones para los estudiantes acerca de los presidentes de la nación, en particular, sobre Washington.


Si soñamos con un mejor país, primero que otras cosas, nos debemos ocupar de conocer la historia, para poder decidir si simplemente sin importar qué o por qué tenemos un día feriado, o si entendemos y escogemos qué celebrar y hacia donde vamos.